La Reserva Federal mantiene las tasas de interés sin cambios pero los aranceles de Trump amenazan el avance contra la inflación

La inflación persiste como un desafío clave para la Reserva Federal (Fed), que ha optado por mantener sin cambios los tipos de interés por segunda reunión consecutiva. Este movimiento se produce en un contexto de crecientes preocupaciones sobre el impacto de las políticas del Presidente Trump en la economía, especialmente en lo que respecta a la inflación y el crecimiento. La decisión de la Fed subraya la cautela del banco central ante un panorama económico incierto, marcado por las tensiones comerciales y sus posibles efectos en la estabilidad de precios.

Según la investigación publicada por The New York Times, la reunión de marzo representó el reconocimiento más explícito hasta la fecha por parte del banco central del impacto que las políticas de la administración Trump tendrán en la economía, generando una importante incertidumbre sobre la trayectoria de la inflación, el crecimiento y, en última instancia, los tipos de interés.

Jerome H. Powell, presidente de la Fed, señaló durante la conferencia de prensa que los aranceles podrían retrasar el progreso hacia el objetivo de inflación del 2%. Esta admisión se refleja en las proyecciones económicas actualizadas, que anticipan que la inflación subyacente, excluyendo los precios volátiles de los alimentos y la energía, se mantendrá en un 2,8% a finales de año, antes de disminuir al 2,2% en 2027. Este pronóstico sugiere que la Fed no espera alcanzar su objetivo de inflación en el corto plazo.

A pesar de las expectativas de una inflación más elevada, los funcionarios de la Fed han reducido sus estimaciones de crecimiento económico. Sin embargo, mantienen la previsión de que podrán recortar los tipos de interés en medio punto porcentual este año, lo que implicaría dos reducciones de un cuarto de punto. No obstante, existe una considerable divergencia de opiniones dentro del banco central: ocho responsables de la política monetaria prevén que no habrá más recortes o solo uno este año, mientras que solo dos anticipan una reducción de 0,75 puntos porcentuales, equivalente a tres recortes de un cuarto de punto.

Powell ha insistido en que la Fed está preparada para reaccionar ante cambios bruscos en la trayectoria de la economía y que puede permitirse ser paciente a la hora de tomar decisiones sobre los tipos de interés, dada la solidez del mercado laboral. En este sentido, restó importancia al deterioro de las expectativas de los consumidores sobre la inflación y la economía que se ha detectado en recientes encuestas. Esta postura refleja la confianza del presidente de la Fed en la capacidad del banco central para gestionar los riesgos económicos.

Además de las deliberaciones sobre los tipos de interés, la decisión de la Fed de ralentizar el ritmo de reducción de su balance también generó interés. Powell explicó que el objetivo es disminuir la probabilidad de turbulencias en los mercados de financiación. Esta medida se interpreta como un intento de evitar posibles shocks financieros que podrían afectar negativamente a la economía. Esta decisión se produce en un momento en que el balance de la Fed aún se encuentra en niveles históricamente altos tras años de expansión cuantitativa implementada para combatir los efectos de la crisis financiera de 2008 y la pandemia de COVID-19.