Arlindo Luciano Guillermo
Lo vi clarito, Pillcorumi. Nadie me estaba contando, los ojos no mienten. Era el primer viernes posterior al aniversario de Huánuco. Se celebraba el Día de la Identidad Cultural Huanuqueña por mandato imperativo de una resolución ejecutiva del gobierno regional. El alcalde, gerente municipal, asesores, regidores, periodistas y algunos ciudadanos (las sesiones de concejo son públicas) ingresan sonrientes, vestidos elegantemente con trajes típicos de las once provincias de Huánuco, que acababa de cumplir 480 años de fundación española merecidamente. Es nuestra fiesta, soquete. ¡Salud! ¡Toma, peeee!
Se inició la sesión. El único tema de agenda es ordenar, con principio de autoridad y pensando en la tranquilidad y bienestar de los vecinos, la ciudad de bajateros que “tiran contra” y “dan vuelta en u”, colectivos que se han apropiado de calles enteras para esperar pasajeros, de vendedores ambulantes que han tomado por asalto las veredas peatonales, de vehículos de carga pesada que descargan frutas y otros productos de panllevar a cualquier hora del día, de tricicleros que “en contra” llevan cajas de frutas y racimos de plátano. Luego de los argumentos sociales y técnicos del alcalde provincial, votaron los regidores. Se aprobaron los acuerdos por unanimidad, nadie estuvo en contra ni se abstuvo. Pensé en el recorrido que hago de lunes a viernes para ir al trabajo a las 7:00 a.m. Transito con el bajaj que va a velocidad, toca insistente la bocina, pero los vehículos avanzan a paso de procesión. Atravieso desde el parque Roosevelt hasta el jr. Crespo Castillo. Me queda un par de minutos para marcar el reloj biométrico. El secretario, engola la voz, se yergue, coge el micrófono y lee los acuerdos.
“Primero. Los bajateros que conduzcan en estado de ebriedad, maltraten a los pasajeros (previa comprobación), no devuelvan objetos y pertenencias olvidadas por el usuario, den la vuelta en U o vayan en contra del tráfico serán multados con el 10 % de una UIT, se les anulará la licencia de circulación y se retendrá el brevete por tiempo indefinido. Todas estas acciones se coordinarán con la Policía Nacional.
Segundo. Los vehículos que brindan servicio de colectivo no deben estacionarse en las calles ni en las esquinas desde las 6:00 a.m. hasta las 7:00 p.m., después de cuyo término podrán hacerlo, sin perjudicar el tránsito libre, sin interrupciones de peatones ni generar desorden ni congestión vehicular. Todos deben tener una identificación en calcomanía de la empresa a la que pertenecen.
Tercero. Los vehículos de carga pesada deben descargar frutas y otros productos a partir de las 11 p.m., del día anterior, hasta las 6:00 a.m. del día siguiente. De incumplirse esta disposición se incautarán los productos para entregárselos a los albergues y asilo de ancianos, el vehículo será llevado al depósito municipal y pagará el propietario el 20 % de una UIT. En caso de reincidencia se le suspenderá por cuatro meses la licencia del conductor.
Cuarto. A los tricicleros que transporten productos y transiten en sentido contrario, obstaculizando el desplazamiento fluido de vehículos y peatones se les incautará el triciclo para ser llevado al depósito municipal, pagarán S/ 50 para sacarlo. En caso de reincidencia se le duplicará la multa. A más reincidencia, más multa.
Quinto. A los comerciantes que exhiban sus productos invadiendo la acera, impidiendo y obstaculizando el tránsito despejado de peatones, se les comisará sin opción de devolvérselos ni reclamo alguno.
Sexto. Ningún vehículo debe estacionarse en zonas rígidas pintadas de amarillo, pues estas zonas están reservadas para los fines por las que se designaron como tal.
Séptimo. Queda terminantemente prohibido que triciclos, carretas, carretillas, quioscos o cualquier otro armatoste de venta de comida u otros productos al paso, pues invaden la calle y obstaculizan el normal tránsito de vehículos y transeúntes.
A los dieciséis días del mes de agosto, ciudad de los Caballeros de León de Huánuco, del dos mil diecinueve, sin ninguna objeción de los representantes del pueblo, se aprueba para registro, publicación y cumplimiento. Se levanta la sesión, dijo el alcalde.”
Desperté, me froté los ojos, me desperezo. El sol asomaba por el cerro San Cristóbal. Era el 15 de agosto, aniversario de Huánuco, mi bandera no flamea porque el viento aún duerme la resaca de la serenata. En la radio escucho que el presidente Vizcarra ha llegado a Huánuco. Está en el estrado oficial, junto a las autoridades políticas, para presenciar el desfile cívico-institucional. La gente le pide que cierre el congreso, pero, con la sensatez del político gobernante, contesta con sonrisa ensayada y saludando con efusividad. ¿Y el acuerdo de concejo? Mañana viernes 16 de agosto es laborable y todo vuelve a la normalidad. El acuerdo de concejo no apareció en las páginas de los diarios locales ni en las redes sociales. ¡Paciencia! ¡Paciencia! Me metí otra vez a la cama. Sed, la lengua de trapo y la cabeza a punto de explotar. El Pelo D’ambrosio, Mito Ramos, Gustavo Ratto, Estudiantina Magisterial y Kesia Rivera se lucieron en la serenata. Escuché clarito que el alcalde decía, todo dentro del marco de la ley, el diálogo, la concertación y el principio de autoridad. Comprendo cabalmente que la realidad es dura como un pan de varios días; los sueños son como la miel de abeja. Los sueños, sueños son. Ahora hay que esperar el 2020 para jaranear otra vez por el aniversario.



