La reimplantación de la bicameralidad

El Congreso aprobó recientemente el retorno al sistema bicameral, estableciendo la creación de una Cámara de Senadores desde el 2026. Esta medida implicará elevar el número de parlamentarios de 130 a 190, lo que significará un gasto adicional de casi 1000 millones de soles al presupuesto del Estado.

Resulta lamentable que en medio de una severa crisis económica, con alza descontrolada de precios y crecimiento alarmante de la pobreza, los congresistas hayan priorizado sus propios intereses antes que las urgentes necesidades de la población. Una medida tan onerosa no hará más que agravar la delicada situación del país.

No olvidemos que el Congreso tiene apenas un 4% de aprobación ciudadana. Los peruanos ven con frustración cómo sus representantes les dan la espalda, más preocupados por su bienestar que por cumplir su labor fiscalizadora. Y esta falta de sintonía se refleja en la pésima calidad de leyes que se aprueban.

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Urge una reforma política profunda, que pasa por eliminar la reelección parlamentaria, así como la inmunidad. Necesitamos líderes íntegros y comprometidos con servir al país, no seguir engrosando una burocracia legislativa costosa e ineficiente.

Los peruanos merecemos autoridades transparentes y servidoras del pueblo, que busquen sacarnos de esta crisis y sentar las bases de un desarrollo sostenible. Mientras eso no ocurra, seguiremos padeciendo los efectos de un sistema político disfuncional que solo vela por sus privilegios. Es momento de alzar la voz.

La decisión del Congreso no hace más que confirmar la desconexión total de la clase política con las apremiantes necesidades de la ciudadanía. Mientras los peruanos luchan por sobrevivir ante la crisis, los parlamentarios legislan en beneficio propio sin importar el impacto en las arcas fiscales.

Es inaceptable que en vez de buscar aliviar la situación de millones de compatriotas sumidos en la pobreza, los congresistas hayan optado por engordar aún más la abultada burocracia estatal. Los peruanos rechazamos tajantemente este nuevo gasto superfluo y exigimos que se destinen recursos a salud, educación y reactivación económica. Basta de anteponer intereses personales por encima del bienestar colectivo.