La reacción del mercado obligó a Trump a aplazar los aranceles a México y Canadá

La política arancelaria del expresidente Trump ha vuelto a ser objeto de debate, marcada por idas y venidas que generan incertidumbre en el mercado. Hace apenas un mes, el anuncio de aranceles generalizados a las importaciones procedentes de Canadá y México encendió las alarmas, aunque un acuerdo de último minuto logró posponer su implementación por 30 días, generando una leve calma en los mercados internacionales.

Según la investigación publicada por The New York Times, tras la fuerte reacción de los mercados a la imposición de los aranceles, Trump optó por suavizar la medida, concediendo una prórroga de un mes para el sector automotriz. Esta decisión buscaba mitigar el impacto inmediato sobre una industria clave para la economía estadounidense.

Posteriormente, y ante la presión de diversos grupos empresariales que advertían sobre un aumento generalizado de los precios, el expresidente amplió las exenciones a una gama más amplia de productos importados desde los países vecinos del norte y del sur. Este giro estratégico se produjo tras intensas negociaciones y lobby por parte de sectores preocupados por el impacto de los aranceles en la cadena de suministro y los costos finales para el consumidor.

La gestión de la política arancelaria de Trump durante el último mes se ha caracterizado por esta constante oscilación entre la imposición de aranceles amplios y su postergación, motivada por acuerdos de última hora. El propio expresidente reconoció que “siempre habrá cambios y ajustes”, una admisión que refleja la complejidad de implementar medidas proteccionistas en una economía globalizada.

A pesar de la insistencia del expresidente en que la palabra “arancel” se encuentra entre sus favoritas, esta indecisión sobre los derechos de importación pone de manifiesto que las tasas de importación elevadas no son una solución universal para todos los problemas de política económica que enfrenta la nación. El Fondo Monetario Internacional (FMI), por ejemplo, ha advertido repetidamente sobre los riesgos de las guerras comerciales y su impacto negativo en el crecimiento global.

Aunque los asesores económicos de Trump insisten en que los aranceles forman parte de una agenda más amplia que no perjudicará a la economía, las demoras y las exenciones sugieren que están comenzando a percibir los riesgos de llevar los aranceles demasiado lejos, en un momento en que la economía muestra señales de tensión y los consumidores aún se recuperan de la inflación. La Reserva Federal, por su parte, ha manifestado su preocupación por el impacto de las políticas comerciales en la inflación y el crecimiento económico.