En Huánuco, pareciera haberse iniciado de manera no oficial la campaña electoral. Las recientes denuncias que involucran a autoridades locales como el alcalde de la provincia, Jara, y el alcalde del distrito de Amarilis, conocido como “Pan Duro”, revelan tensiones que se arrastran desde el inicio de sus gestiones. Lo más preocupante es que muchas de estas acusaciones provienen de personas cercanas a ellos, las mismas que fueron incluidas en sus listas con el compromiso de trabajar por el desarrollo de la región.
Uno de los temas más sensibles es la presunta recaudación ilegal por concepto de peajes. Tras dos años de cobros, recién ahora se cuestiona públicamente el destino de esos fondos. ¿Cuánto se ha recaudado? ¿Quién fiscaliza su uso? ¿En qué se ha invertido ese dinero? Son preguntas que aún no tienen respuestas claras y que urgen ser atendidas por la Contraloría, la Fiscalía y el Jurado Nacional de Elecciones.
Llama también la atención la actitud del exalcalde y actual regidor, Alex Remigio, quien ha presentado una denuncia respecto a los mismos peajes. Aunque formalmente se trata de un acto de fiscalización, su actitud evidencia una intencionalidad política. Remigio parece estar utilizando su plataforma como regidor no solo para cuestionar a la gestión actual, sino también para reposicionarse en el escenario electoral.
Al mismo tiempo, hay movimientos ciudadanos que exigen una sesión extraordinaria del Concejo Provincial para evaluar posibles vacancias, tanto del alcalde como de varios regidores. Acusan un manejo inadecuado de los recursos públicos y señalan que la documentación presentada no ha sido debidamente tramitada. En paralelo, las condiciones de las calles huanuqueñas—deterioradas, con huecos y sin mantenimiento—siguen afectando a la ciudadanía.
Por otro lado, surgen voces que hacen una fiscalización constructiva. Es el caso del abogado Espinoza, quien ha cuestionado con documentación en mano la falta de eficiencia en la gestión edil. Su actitud debería ser el modelo a seguir: crítica sustentada, con el objetivo de mejorar la gestión pública y no de aprovechar políticamente el descontento ciudadano.
Huánuco necesita con urgencia autoridades comprometidas con el bien común, no con sus intereses personales. Los recursos deben emplearse en función del desarrollo de la región, con especial atención en la infancia y las poblaciones más vulnerables, que tantas veces han sido instrumentalizadas durante las campañas electorales.



