La reciente interrupción del servicio de agua potable en Huánuco debido a la alta turbidez del río Higueras nos recuerda la necesidad de una planificación estratégica a largo plazo en la gestión de este recurso vital. A pesar de que la ampliación de la planta de tratamiento de Cabrito Pampa durante el gobierno de la señora Luzmila Templo, hace 30 años, ha permitido el aumento considerable en su capacidad para que mayor población tenga acceso al agua potable, ya no es suficiente para el crecimiento demográfico existente en la ciudad de Huánuco y en sus alrededores. Tomemos en cuenta que hay muchos distritos y zonas que todavía carecen de agua potable. Acá un punto importante, la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) permitiría que Huánuco ingrese al proyecto de Grandes Ciudades y con esto, acceder a proyectos de inversión de gran magnitud, como en este caso sería el proyecto de agua y desagüe para estas zonas que carecen del líquido elemento.
Es imperativo que nuestras autoridades consideren seriamente la ampliación de los reservorios en Cabrito Pampa para almacenar agua suficiente y hacer frente a situaciones de emergencia. Esta medida no solo evitaría que la población tenga que recurrir a lugares lejanos para abastecerse de agua, sino que también garantizaría un suministro constante y confiable para todos los habitantes de Huánuco.
Además de la inversión en infraestructura, es fundamental que las autoridades y la población establezcan un diálogo abierto y constructivo para buscar soluciones a largo plazo. Tomemos como referencia el reciente desborde de la laguna en Quisqui y el aumento de la turbidez del río Higueras, las cuales deben ser vistas como una oportunidad para repensar y mejorar la gestión del agua en Huánuco.
Es hora de que nuestras autoridades demuestren su compromiso con el bienestar de la población y tomen medidas concretas para garantizar un suministro de agua potable sostenible y resiliente.
En conclusión, la planificación estratégica y la colaboración son fundamentales para asegurar un futuro en el que todos los habitantes de Huánuco tengan acceso a agua potable de calidad, incluso en tiempos de crisis. ¿Seremos capaces de aprovechar esta oportunidad para construir un sistema de suministro de agua más robusto y equitativo para las generaciones futuras?




