En el siglo pasado, asistíamos al cine para ver películas en capítulos, conocidas como seriales. Los cines se llenaban y había respeto y educación. Sin embargo, desde hace décadas, nuestro país vive una crisis social que aumenta la pobreza extrema, con un sistema educativo del siglo XIX. Los estudiantes culminan sus carreras sin valores, lo que los llevará a trabajar sin honradez, ética y compromiso para buscar el desarrollo del país.
La corrupción está tan arraigada en las instituciones que ni siquiera la policía se salva, cobrando un asqueroso diezmo para librar a infractores de la ley. Algunos fiscales cobran para agilizar trámites o archivar denuncias, como sucedió en Huánuco hace 25 años. La corrupción ha llegado incluso al Palacio de Gobierno y al Legislativo.
Fiscales como Vega y Pérez llevan 8 años analizando el caso Odebrecht, persiguiendo a políticos incluso después de muertos. Periodistas como Tafur, quien según la fiscalía se habría reunido con la suspendida fiscal Benavides, de esta última, las últimas investigaciones dicen que habría formado una organización criminal para asustar a los poderes del Estado y tener al pueblo callado y temeroso.
Nuestros fiscales archivan procesos con el pretexto de carga procesal, y el Poder Judicial demora años en resolver expedientes. La justicia en el Perú cuesta y se ha desacreditado. La minería ilegal y el narcotráfico hacen que las autoridades cobren para solucionar denuncias.
Debemos luchar por un Perú honrado, con ética, educación, hospitales, carreteras y agua potable. Tenemos que cambiar nuestra conducta y educar con el ejemplo, respetando a los mayores, ayudando a los inválidos y a los niños que son el futuro del país. No debemos temer decir las verdades a las autoridades, aunque eso pueda tener consecuencias.
En conclusión, es necesario un cambio profundo en nuestra sociedad para combatir la corrupción y construir un país mejor para las futuras generaciones. Solo con valores, educación y compromiso podremos superar esta crisis y alcanzar el desarrollo que tanto anhelamos.




