La pretemporada de los New York Yankees en Tampa, Florida, este 2025, se vio sacudida por un anuncio que resonó a través de todo el mundo del béisbol. A escasas horas del inicio de su primer juego de entrenamiento de primavera, el propietario Hal Steinbrenner sorprendió a la afición y a la comunidad deportiva al revocar una política de larga data sobre el vello facial. Esta decisión marca un antes y un después en la cultura de la franquicia, conocida por su estricta imagen y apego a la tradición.
Según el reportaje de The Athletic, esta modificación pone fin a la regla impuesta hace 49 años por George Steinbrenner, que prohibía a los jugadores lucir barbas. Ahora, a partir de esta temporada, los jugadores de los Yankees tendrán la libertad de llevar barbas bien cuidadas, un cambio que ha generado diversas reacciones dentro y fuera del equipo. La noticia se propaga rápidamente, generando un debate entre los defensores de la tradición y aquellos que celebran la modernización de la organización.
El receptor de los Yankees, Austin Wells, quien había estado experimentando con una barba durante la temporada baja, expresó su sorpresa ante el anuncio. Para Wells, la política no era solo una regla, sino una parte integral de la historia y tradición de los Yankees. Admitió sentirse “raro”, pues desde su reclutamiento, se había convencido de que el afeitado era un privilegio, una mentalidad que ahora debía replantearse. Es importante recordar que los Yankees, a lo largo de su historia, han mantenido una imagen corporativa muy definida, buscando proyectar profesionalismo y disciplina.
El lanzador abridor Gerrit Cole, por su parte, consideró que esta modificación podría ser una ventaja competitiva para la franquicia. Señaló que en un mercado donde las valoraciones de los equipos son cada vez más similares, Steinbrenner busca cualquier elemento que pueda atraer a jugadores de impacto. Cole también mencionó que el gerente general Brian Cashman aclaró que la intención no era que el equipo se pareciera a “Duck Dynasty”, enfatizando que se mantendría un aspecto pulcro y profesional.
Marcus Stroman, otro lanzador abridor, lamentó no poder beneficiarse de la nueva política debido a sus dificultades para dejarse crecer la barba. Sin embargo, elogió a Hal Steinbrenner por la apertura al cambio y anticipó que esta decisión podría facilitar la contratación de agentes libres, eliminando un posible obstáculo para aquellos que valoran su libertad de expresión personal. Stroman afirmó que la eliminación de la restricción de vello facial haría que la idea de unirse a los Yankees sea más atractiva para algunos jugadores.
El mánager Aaron Boone respaldó la decisión, destacando que fue el resultado de numerosas conversaciones a lo largo de los años. Boone subrayó la importancia de no perder jugadores valiosos debido a políticas restrictivas, enfatizando que el deseo de un jugador de unirse al equipo no debería verse afectado por este tipo de normas. Boone dejó claro que la decisión no fue tomada a la ligera y que se consideraron las opiniones de muchas personas dentro y fuera de la organización.
Clay Holmes, ex cerrador de los Yankees y actual lanzador de los Mets, expresó su asombro ante el cambio, considerando que era algo que se veía lejano. Gleyber Torres, ex segunda base de los Yankees y ahora con los Tigres, también se mostró sorprendido, pero reconoció que muchos jugadores en el equipo anhelaban tener barbas. Tanto Holmes como Torres coincidieron en que la política de vello facial siempre fue un tema de conversación en el vestuario de los Yankees. La reacción de figuras del pasado como CC Sabathia, Cameron Maybin y Johnny Damon, ilustra el impacto de la decisión en la historia del equipo.




