Los incendios que continúan arrasando con los campos de nuestra región no solo están afectando a los campesinos y sus instalaciones, sino también a los importantes vestigios arqueológicos que aún sobreviven en nuestros territorios. Según las autoridades y la opinión popular, estos incendios se deben principalmente a la quema de rastrojos, una práctica ancestral realizada por los campesinos para preparar nuevas tierras. Sin embargo, esta costumbre, que ha perdido su control con el paso del tiempo, se ha vuelto cada vez más peligrosa en un contexto de cambio climático.
El problema ha adquirido proporciones alarmantes, pero las autoridades parecen no comprender del todo su magnitud. Aunque se menciona que es una práctica tradicional, el impacto del cambio climático ha exacerbado los efectos de estos incendios, que ahora arrasan con distritos lejanos, destruyendo casas, sistemas de agua y desagüe, y dejando a la población sin recursos esenciales. Hay sospechas de que detrás de estos incendios también pueden estar intereses de minería ilegal o tala indiscriminada, pero, ¿dónde están las autoridades responsables de supervisar y proteger estos territorios?
El fuego no solo consume las tierras de los campesinos, sino que amenaza con borrar siglos de historia. Los vestigios de las culturas preincaicas e incaicas, que deberían ser resguardados por la Dirección Desconcentrada de Cultura y otras entidades como Defensa Civil, están en peligro de desaparecer sin que se tomen medidas urgentes. Algunos irresponsables incluso aprovechan la situación para saquear los sitios arqueológicos, aumentando la devastación.
Es preocupante que las autoridades locales no cuenten con los medios necesarios para enfrentar esta crisis. Los sistemas de agua han quedado inoperativos porque las mangueras también fueron alcanzadas por el fuego, y la población ahora se enfrenta a la escasez de agua y recursos para combatir las llamas. Mientras tanto, los comuneros piden desesperadamente ayuda a las autoridades, pero la respuesta ha sido lenta o inexistente.
La destrucción en la región de Huánuco no solo afecta los pastizales y bosques, sino también algunas viviendas y, sobre todo, el invaluable patrimonio arqueológico. Es necesario que se tomen acciones inmediatas para proteger estos vestigios, ya que representan nuestra historia y nuestro orgullo como nación. Si no actuamos ahora, ¿qué les diremos a los turistas mañana? ¿Que lo dejamos arder sin hacer nada?




