Hace 150 años, valientes compatriotas liderados por figuras heroicas como Aparicio Pomares lucharon en la guerra del Pacífico, defendiendo nuestra tierra y nuestra dignidad. En honor a estos héroes, se erigió un obelisco en Huánuco, un recordatorio perdurable de su valentía y sacrificio.
Sin embargo, recientemente, este símbolo de la lucha y del orgullo nacional ha sido deshonrado. La empresa constructora Vía Crucial, autorizada por las autoridades locales, ha dejado su desmonte cerca de la obra. La falta de responsabilidad en la supervisión de la obra ha convertido este sitio emblemático en un cementerio de animales muertos y un criadero de ratas.
La irresponsabilidad de las autoridades y la falta de respeto hacia nuestra historia no solo dañan nuestra identidad nacional, sino que también constituyen un robo al estado. La obra, iniciada en la época del hoy preso Alvarado y continuada por el exgobernador Erasmo Fernández Sixto, ha sido abandonada, y como sucede a menudo en estos casos, entra en un proceso judicial que demora años, resultando en pérdidas para la región y el estado.
Este escenario es una manifestación triste de un problema más amplio en nuestra sociedad: la falta de valores, el descuido de nuestra historia, y la irresponsabilidad en la gestión pública. A pesar de los esfuerzos del alcalde de Huánuco por rendir homenaje en el sitio, el estado del obelisco impidió cualquier reconocimiento digno.
Consideramos que no es solo una cuestión de limpieza física, sino de rescatar ese lugar y realizar un mirador en la zona. Necesitamos una respuesta coordinada que implique la retirada inmediata de los escombros, acompañada de un compromiso renovado con la conservación de nuestros símbolos históricos y culturales. El actual gobernador Pulgar tiene en sus manos la posibilidad y la responsabilidad de liderar este esfuerzo.
Además, es vital implementar medidas de supervisión más estrictas en proyectos futuros y establecer sanciones claras para las empresas y autoridades que no cumplan con sus responsabilidades. Esto requerirá la cooperación de todos los niveles de gobierno y del poder judicial.
Los héroes de la guerra del Pacífico merecen más que un montón de tierra y piedras en su honor. Merecen un país que respeta y protege su historia y sus símbolos. Debemos preguntarnos: ¿Cómo podemos esperar construir un futuro sólido si no conocemos y valoramos los cimientos de nuestro pasado?




