LA VOZ DE LA MUJER
Denesy Palacios Jiménez
La Reforma Universitaria planteada con la Ley Universitaria del año 2014, surge precisamente para mejorar la calidad en la educación superior universitaria, donde prioriza la meritocracia de los docentes y eso hay que tenerlo en cuenta de allí que surge la necesidad que mínimamente deben tener grado académico a nivel de posgrado, de magister; por otro lado, la pugna de poder por el gobierno de las universidades es otro factor tomado en cuenta, y que piensa menguar también dando lugar a los mejores cuadros de docentes con que cuenta cada universidad con experiencia en gestión pública, y a ello hay que agregar el requisito indispensable de no tener antecedentes negativos sean estos civiles, penales, judiciales o administrativos. Cuán difícil es tratar de cumplir con todo lo que esta norma plantea, porque lógicamente lo que se quiere es anular la corrupción en el ámbito académico, pues algunas IE no lo están considerando cuando tienen que elegir o votar para colocar a sus autoridades, y eso ya es culpa de la Ley, sino que eso depende de su formación personal y ética profesional de cada uno de sus miembros.
Por otra parte, el Licenciamiento de las universidades, han sido sin lugar a dudas un gran avance para tratar la calidad educativa que demandamos, que sea concretizada con la acreditación de los programas de estudio o carreras profesionales.
El constituir un órgano de fiscalización como SUNEDU, donde la designación de sus directivos sea por evaluación de sus currículos, es otro avance significativo, porque se ha visibilizado que la democracia representativa en nuestro país ha generado muchos problemas que tienen que ver con indicios de corrupción. Razón por la cual se defiende que no haya retrocesos, como las modificaciones que pretende hacer el actual Congreso de la República, lastimosamente el dicho de otorongo no come otorongo, visibiliza esta problemática.
La universidad peruana surge ante el manto del clero y estaba destinada a preparar a los hijos de los conquistadores que debían organizar y gobernar la sociedad colonial. Tuvo plena influencia hasta fines del siglo XVI, tiempo en el cual la aristocracia había cobrado fuerza y los hijos de los nobles nacidos en el Perú, sin títulos nobiliarios, tenían que recurrir a la Universidad para procurarse los símbolos necesarios de status. Allí se formaban los que justificarían las encomiendas y los obrajes, la explotación y la dependencia. El gobierno de esa universidad estaba controlado por el Virrey; el Rector era elegido cada año por el claustro. Los cursos requerían de aprobación real y una de sus funciones era controlar y reprimir, con argumentos religiosos, cualquier intento que cuestionase las leyes del reino o las bulas pontificias. Empero, la hegemonía española entró en crisis. El enciclopedismo francés ya cubría el horizonte ideológico mundial, mientras se montaban los procesos de independencia política de nuestras naciones. Sin embargo, extraña a todo esto, la universidad seguía manteniendo su estructura colonial.
Hoy sabemos que las universidades se dan como respuesta a las necesidades sociales; los resultados más significativos de la universidad son los Profesionales para hacer una economía productiva, para la satisfacción de las demandas sociales y conflictivas, para generar conocimiento científico y tecnológico, y para revalorar nuestra cultura, nuestro patrimonio, nuestra diversidad cultural y multilingüe. Desde esta perspectiva no tiene sentido una universidad que no esté profundamente vinculada con los problemas de su entorno, que no forme parte de la sociedad.
Necesariamente, la Universidad peruana debe estar y participar dentro de un universo planificado, tiene que administrar su autonomía con limitaciones y hacia metas muy precisas, pues la imagen objetivo de la universidad ha cambiado en el marco de un contexto histórico y espacial determinado, no es posible estar aislados, sino que vía convenios nos permite estar articulados a través de movilización de docentes y estudiantes, así como de pasantías, y con el uso de redes sociales e internet el conocimiento se comparte a una velocidad increíble, y no es posible hablar de un conocimiento aislado, pues todo está concatenado y es interdisciplinario. Hoy la mayoría de universidades nos acogemos al sistema híbrido, como respuesta al contexto pandémico que vive la humanidad.
Es por ello que surge la necesidad de defender esta Reforma, que como toda creación humana alberga algunos puntos críticos que debemos superar, pero no retroceder, porque eso sería negarnos a nosotros mismos todo el esfuerzo desplegado por la universidad pública particularmente.




