Impacto de la ley seca en las elecciones
La ley seca, una restricción tradicional sobre la venta de bebidas alcohólicas durante los procesos electorales en Perú, vuelve a ser objeto de debate. Esta vez, la discusión se centra en la propuesta del congresista Edward Málaga Trillo para modificar su aplicación, buscando que la imposición de esta medida sea facultativa en lugar de obligatoria a nivel nacional. La iniciativa plantea una revisión del artículo 351 de la Ley Orgánica de Elecciones, que actualmente establece una prohibición de 48 horas, desde las 8 a.m. del día previo a las elecciones hasta las 8 a.m. del día siguiente.
Plantean modificacionesSegún la investigación publicada por El Comercio, esta propuesta surge en un contexto donde otros legisladores, como Alejandro Soto Reyes, también han planteado modificaciones a la ley seca, aunque con el objetivo de reducir su duración en lugar de eliminar su obligatoriedad.
La propuesta de Málaga no implica la eliminación total de la ley seca, sino la posibilidad de que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) determine su aplicación en función de las circunstancias de cada proceso electoral y región. Esto permitiría, según el congresista, una mayor flexibilidad y adaptación a las realidades locales, evitando restricciones innecesarias en zonas donde no se considere necesaria la medida. De hecho, el JNE, según su presidente Roberto Burneo, ha sugerido que en caso de derogarse la ley seca, debería reforzarse la seguridad en los comicios.
El argumento principal de Málaga se basa en la defensa de la libertad individual y económica. El congresista sostiene que la ley seca coacciona a los ciudadanos y afecta negativamente a pequeños negocios como bodegas y comercios locales, que dependen en gran medida de la venta de bebidas alcohólicas, especialmente durante los fines de semana. En este sentido, promueve la “libertad de comercio” y la “responsabilidad ciudadana”, argumentando que la sociedad peruana ha evolucionado y es capaz de tomar decisiones responsables en relación con el consumo de alcohol.
Expertos en materia electoral, como José Manuel Villalobos, han calificado la ley seca como “anacrónica y desfasada”, recordando que su origen se remonta a una época en la que la compra de votos con licor era una práctica común. Villalobos sugiere que una alternativa viable sería reducir el horario de la ley seca, permitiendo la venta de alcohol hasta las 10 p.m. del día anterior a las elecciones. Esto minimizaría el impacto económico negativo en los comerciantes, especialmente en un año electoral como el 2026, donde podrían celebrarse hasta cuatro votaciones si se producen segundas vueltas.
No obstante, existen voces en contra de modificar la ley seca. José Tello, exministro de Justicia y Derechos Humanos, considera que el periodo de 48 horas actual es adecuado, argumentando que ya se flexibilizó en 2014. Tello advierte que cualquier cambio podría generar mayores costos en fiscalización, ya que la focalización de medidas requiere una mayor inversión en recursos para garantizar su cumplimiento. Además, señala que cualquier modificación normativa no se aplicaría en las elecciones generales de 2026, sino en las siguientes elecciones regionales y municipales. Por su parte, José Naupari, abogado especialista en Derecho Electoral y Constitucional, critica la utilidad de la ley seca, señalando que solo restringe la venta, pero no el consumo, permitiendo que las personas se abastezcan de alcohol antes del periodo de restricción.
La discusión sobre la ley seca no es nueva en Perú. Fernando Tuesta Soldevilla, exjefe de la ONPE, recuerda que la medida se implementó para evitar disturbios relacionados con el consumo de alcohol durante las votaciones, un problema que era común a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX. Tuesta también menciona que la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política propuso al Ejecutivo en 2019 la eliminación de la ley seca, argumentando que la legislación peruana es más restrictiva que la de otros países de la región y que genera costos innecesarios para el Estado. Milagros Chojeda, vocera de la Asociación de Gremios de Mujeres Bodegueras, advierte que la ley seca representa pérdidas millonarias para las pequeñas tiendas, especialmente en un año electoral con múltiples votaciones. Por otro lado, Andrés Choy, presidente de la Asociación de Bodegueros del Perú, considera que la ley seca no afecta significativamente a sus agremiados, ya que se han adaptado a la restricción y los ciudadanos suelen comprar alcohol antes del periodo de prohibición.




