La Junta de Acreditación en Psicología cede a la presión y suspende criterios de diversidad

La acreditación en la formación de profesionales de la salud mental se encuentra en un punto de inflexión. La Asociación Americana de Psicología (APA), entidad que establece los estándares para la formación profesional en salud mental, ha votado por suspender el requisito que exigía a los programas de posgrado demostrar un compromiso con la diversidad en la contratación y el reclutamiento. Esta decisión genera controversia en un momento crucial para la salud mental de los jóvenes.

Según la investigación publicada por The New York Times, esta medida se produce en un contexto de crecientes presiones sobre los organismos de acreditación en la educación superior, en respuesta a la orden ejecutiva firmada por el entonces Presidente Trump, que atacaba directamente las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI).

La APA, reconocida por el Departamento de Educación de los Estados Unidos, juega un papel crucial al ser el principal organismo de acreditación para la formación en psicología, supervisando alrededor de 1.300 programas de formación, incluyendo internados doctorales y residencias postdoctorales. La suspensión de este requisito de diversidad pone en pausa los esfuerzos por ampliar la representación en la profesión de psicología, que históricamente ha estado desproporcionadamente representada por personas blancas y mujeres. Este cambio ocurre en un momento de creciente malestar emocional entre los jóvenes estadounidenses, según datos recientes del National Institute of Mental Health.

La administración Trump había señalado a los organismos de acreditación como un objetivo principal en su campaña contra los programas DEI. En un vídeo de campaña, Trump amenazó con “despedir a los acreditadores de izquierda radical que han permitido que nuestras universidades sean dominadas por maníacos y lunáticos marxistas” y “aceptar solicitudes de nuevos acreditadores”. Esta retórica, junto con la presión ejercida por funcionarios del Departamento de Justicia, ha generado un clima de incertidumbre y ha puesto en cuestión la autonomía de estas instituciones.

En un movimiento similar, la American Bar Association (ABA) también suspendió su estándar de diversidad e inclusión para las facultades de derecho en febrero pasado, tras recibir advertencias del Departamento de Justicia sobre la posible pérdida de su estatus de acreditación. Este accionar sugiere una tendencia más amplia de retroceso en las políticas de diversidad dentro de las instituciones educativas y profesionales.

La concesión por parte de la APA, tradicionalmente un baluarte en el apoyo a la programación de la diversidad, representa un hito significativo. En años recientes, la asociación ha colocado la lucha contra el racismo en el centro de su trabajo, incluso adoptando en 2021 una resolución disculpándose por su papel en la perpetuación del racismo mediante, entre otras cosas, la promulgación de teorías eugenésicas. La suspensión de este requisito plantea interrogantes sobre el futuro de estos esfuerzos y su impacto en la diversidad dentro del campo de la psicología.