Vladimir Santiago Espinoza
Los diarios, las redes digitales, han publicado el malestar del público frente al caos generado por la informalidad comercial; de igual forma una constante durante el año fueron las noticias de inseguridad en diferentes sectores de la ciudad. Efectivamente, ambos problemas son dos factores que impiden el desarrollo.
En primer lugar, el desgobierno en las calles genera competencia desleal, puesto que mientras algunos negocios pagan alquileres, o invierten en infraestructura, otros secuestran calles para comercializar productos sin ningún tipo de garantía. La motivación de establecer una actividad emprendedora colapsa cuando los protagonistas no son quienes iniciaron el negocio, sino quienes irrumpen en su desempeño. Hoy la delincuencia campea y amenaza al sector extorsionando e intimidando para continuar en el mercado.
Es cierto, afirmar que la responsabilidad es de las autoridades, sin embargo, un porcentaje mayor de esta carga es de los propios vecinos. Sino bastaría contestar algunas preguntas: ¿Qué sería de los informales si apostaríamos por el gasto en tiendas o locales establecidos? Estimo que 6 de cada 10 huanuqueños compró este mes sus productos navideños en las calles. Esto puede ser determinado por las reglas de la oferta y la demanda. Cuando la demanda deje de comprar a los informales, no habrá necesidad que estos salgan a las calles, sino habrá una preocupación por buscar locales, rentarlos, y establecerse como negocios fijos.
Qué podría hacer la municipalidad si seguimos demandando productos de las veredas. Apenas podrá palear un problema, pero esto persistirá, por que los ambulantes seguirán encontrando a consumidores dispuestos a gastar su dinero en ellos. Qué podríamos exigir a la municipalidad, si la solución está en nosotros.
En temas de seguridad, la respuesta sigue siendo la misma. Somos una ciudad pequeña, de 200 manzanas promedio. La solución es aumentar personal de seguridad pública? Mientras el principal aliado de este mal esté en las mismas calles no podremos erradicarlos.
Frente a este escenario, urge establecer como obligación la instalación de los espacios de participación ciudadana garantizando real representación de los agentes. Alguno de ellos, como el Consejo Regional de la micro y pequeña empresa, de seguridad ciudadana, han tenido desarrollo con importantes ausencias: las municipalidades. He allí su responsabilidad. Es momento que el gobierno local comparta responsabilidad con la sociedad civil, entendiendo que gran parte del problema se sostiene por nuestra indiferencia, y poca preocupación de querer superarlo. Dudo mucho que como vecinos esperamos a las autoridades barrer las calles con el famoso pinochito, incautando las cosas. La informalidad lo soluciona la demanda. La inseguridad los vecinos.
Este mes no fue menos que diciembre del año anterior. Sin haber terminado la fiebre de las fiestas, algunos indicadores o desempeños de empresas destacadas nos muestran resultados positivos en el mercado. Quienes no han innovado en productos, servicios, enfrentarán la frustración de un periodo de poca liquidez, culpando quizá a una coyuntura negativa que no existe.
El principal aliado de la gestión pública es la sociedad civil. Enero inicia una nueva gestión, el mismo que debe sumar el compromiso de los vecinos, de sus autoridades, solo así podríamos superar los problemas descritos en la parte superior.
Reprochemos actos que linden con la informalidad, practiquemos valores que pueden ayudar a mostrar una cultura acorde a una ciudad con gente dispuesta a emprender, a seguir creciendo. Dejemos al gobierno local y regional, entenderse con los problemas macros como ordenamiento urbano, promoción de la inversión privada, inversión en infraestructura, fortalecimiento de capacidades humanas, entre otros.



