La posibilidad de enfrentar el fenómeno del Niño, con sus devastadoras lluvias y consecuencias, se cierne sobre Huánuco como una sombría realidad. El reciente aviso del fiscal de Medio Ambiente, César González, es un llamado urgente a las autoridades municipales de Huánuco, Amarilis y Pilcomarca para que se movilicen y actúen de inmediato en la prevención de posibles desastres.
Esta advertencia no es un mero trámite burocrático, sino un imperativo para salvaguardar vidas y propiedades. Es hora de que nuestros alcaldes abandonen la complacencia y la inacción. Deben tomar en serio las recomendaciones de las autoridades ambientales y meteorológicas. Está en juego la seguridad de nuestros ciudadanos y la integridad de nuestras comunidades.
La situación en Huánuco es particularmente crítica. El colapso del drenaje pluvial y el hedor que emana de nuestras calles son testimonios de la negligencia y el descuido por parte de las administraciones pasadas y presentes. La maquinaria adquirida para limpiar estos drenajes yace inutilizada, un símbolo del despilfarro y la falta de visión.
Es imperativo que los alcaldes de Amarilis, Huánuco y Pilcomarca tomen acciones concretas y eficientes. Deben comenzar con la descolmatación de quebradas y el mantenimiento del drenaje pluvial, así como implementar medidas para proteger a los residentes en zonas de alto riesgo. La prevención es clave para evitar tragedias.
Además, es fundamental un trabajo coordinado con Defensa Civil, Sedapal, y otras instituciones relevantes. La preparación y la respuesta rápida pueden hacer la diferencia entre una situación manejable y una catástrofe.
Hacemos un llamado a los alcaldes a actuar con responsabilidad y diligencia. Deben dejar de lado las disputas políticas y concentrarse en la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos. Este es el momento de demostrar liderazgo y capacidad para enfrentar una crisis.
Los ciudadanos de Huánuco merecen vivir en un ambiente seguro y protegido. No podemos permitir que la negligencia y la falta de preparación pongan en riesgo nuestras vidas y nuestro futuro. El fenómeno del Niño no es un desafío menor, y requiere de una respuesta seria y comprometida por parte de todas las autoridades involucradas.




