La influencia de León XIV en el fin del Sodalicio

El reciente ascenso de Roberto Prevost al papado como León XIV ha reavivado el debate sobre el rol de la Iglesia Católica en la lucha contra los abusos, especialmente en el contexto del Sodalicio de Vida Cristiana, una organización peruana envuelta en escándalos de abusos. El vínculo entre el nuevo pontífice y el Perú va más allá de su nacionalidad y su extensa labor pastoral en Chiclayo, pues su participación fue esencial en el proceso que culminó con la supresión del Sodalicio, marcando un hito en la forma en que la institución aborda las denuncias de abusos.

Según la investigación publicada por El Comercio, la designación de Prevost como Papa ha generado expectativas entre las víctimas y analistas sobre la continuidad de las reformas iniciadas por su predecesor, Francisco, en materia de transparencia y justicia dentro de la Iglesia.

Durante su mensaje inaugural desde la Plaza San Pedro, León XIV se dirigió a la diócesis de Chiclayo en español, demostrando su cercanía con la comunidad peruana. Prevost, antes de ser elegido Papa, tuvo un papel activo escuchando a las víctimas del Sodalicio y contribuyendo a la remoción de miembros del clero implicados en los abusos. José Enrique Escardó, uno de los primeros ex sodálites en denunciar los abusos perpetrados dentro de la organización fundada por Luis Figari, mantuvo comunicación con él hasta el momento previo al cónclave, confirmando su compromiso con la causa.

Escardó, presidente de la Red de Sobrevivientes Perú, espera que León XIV continúe el camino iniciado por Francisco en la búsqueda de justicia para las víctimas de violencia eclesial en todo el mundo. Subrayó que el caso del Sodalicio es solo una muestra de un problema más amplio, y confía en reunirse con el nuevo Papa para discutir acciones pendientes en beneficio de las víctimas. Es importante recordar que el Sodalicio, fundado en 1971, llegó a tener presencia en varios países de América Latina y Europa, expandiendo la influencia de sus controvertidas prácticas y su modelo de liderazgo.

Como Prefecto del Dicasterio para los Obispos, Prevost tuvo acceso al informe de la misión especial que investigó las denuncias de abusos dentro del Sodalicio, por orden del Papa Francisco. Dicha misión, liderada por Charles Scicluna, arzobispo de Malta, y el sacerdote Jordi Bertomeu, abordó temas sensibles como la persecución legal contra periodistas investigadores y las denuncias relacionadas con el manejo económico de la organización y sus empresas vinculadas. Durante la visita de la misión Sicluna-Bertomeu a Perú en 2023, comuneros de Catacaos, Piura, denunciaron el despojo de tierras ancestrales y la criminalización por parte de empresas vinculadas al Sodalicio.

La periodista Paola Ugaz, coautora del libro “Mitad monjes, mitad soldados”, destaca el papel determinante de Prevost, quien actuó con discreción y contribuyó a la destitución del arzobispo José Eguren Anselmi, acusado de irregularidades en la gestión económica del Sodalicio. Ugaz también señala que Prevost ha sido víctima de campañas de desprestigio por parte de sectores vinculados al Sodalicio, quienes buscan deslegitimar su labor en la lucha contra los abusos. Según Ugaz, la estructura financiera del Sodalicio era compleja, operando a través de múltiples empresas y fundaciones, lo que dificultó la investigación y el rastreo de los fondos.

Pedro Salinas, otro periodista que ha investigado a fondo el caso Sodalicio, recordó que Prevost, como cardenal, era un asesor de confianza del Papa Francisco. Salinas enfatizó que el papel de Prevost fue crucial y empático a lo largo de la historia del Caso Sodalicio, y que sería incongruente pensar que ahora frenaría las acciones iniciadas por su predecesor. Salinas también ha denunciado las campañas de desprestigio contra Prevost, las cuales buscan socavar su credibilidad y su reputación. Es esencial señalar que las primeras denuncias contra el Sodalicio datan de finales de la década de 1990, aunque fue a partir del año 2010 cuando el caso cobró mayor notoriedad mediática y judicial.

Finalmente, la supresión del Sodalicio y de todas las ramas fundadas por Figari marca un punto de inflexión en la respuesta de la Iglesia Católica a los abusos. La expulsión de miembros de la cúpula del Sodalicio y el reconocimiento de 98 víctimas de abusos, incluyendo abusos sexuales contra menores, evidencian la magnitud del problema. El Informe Final de Reparaciones y la designación de un Comisario Apostólico para la liquidación de los bienes del Sodalicio son pasos importantes para resarcir a las víctimas y garantizar que los responsables rindan cuentas por sus actos. La supresión abarca también a la Fraternidad Mariana de la Reconciliación (FMR), las Siervas del Plan de Dios y el Movimiento de Vida Cristiana, confirmando la decisión de la Iglesia de erradicar cualquier vestigio de la influencia de Luis Figari y su legado de abusos.