Escrito por: Augusto Lostaunau Moscol *
El joven abogado e investigador social, Eliseo Talancha Crespo ha presentado su libro La Independencia del Perú (Asociación de Historiadores de Huánuco José Varallanos. Huánuco-Perú. 2021), en el cual ha compilado dos documentos muy importantes. El primero es: Discusión La Independencia, el cual es una mesa de diálogo organizada por el reconocido periodista César Lévano y en la cual participaron cuatro intelectuales peruanos de prestigio internacional: Carlos Deustua, Pablo Macera, Carlos Daniel Valcárcel y José Varallanos, quienes dialogaron y respondieron a las preguntas formuladas por Lévano.
El segundo documento es el discurso sobre Túpac Amaru: Los Peruanos y la Independencia que pronunció el doctor José Varallanos en la Cámara de Senadores del Congreso de la República del Perú, el 18 de septiembre de 1959, apoyando el pedido presentado por otros senadores para colocar un retrato de Túpac Amaru en la Sala de Sesiones de la Cámara de Senadores del Congreso de la República del Perú como un homenaje y tributo al Padre de la Patria y la nación peruana.
El contexto político en el cual nuestro país celebró su Sesquicentenario de la Independencia (1971) fue marcado por los acontecimientos ocurridos desde octubre de 1968. El 3 de octubre de 1968, el país fue testigo de otro golpe de Estado. Ahora, era el General Juan Velasco Alvarado quien asumía la Presidencia del Perú en forma violenta. Aunque, el gobierno del arquitecto Fernando Belaunde Terry era repudiado por la gran mayoría de peruanos que fueron testigos del llamado Escándalo de la Página 11.
Así, el golpe de Estado gozó del aplauso de diversos sectores de la sociedad peruana. El nuevo gobierno militar, cosechó mayor simpatía cuando, el 9 de octubre de 1968, la International Petroleum Company (IPC) fue expulsada de nuestro territorio y se produjo la nacionalización del petróleo. La prensa de la época bautizó esa jornada como Día de la Dignidad Nacional. Y, el 24 de junio de 1969, la Ley de Reforma Agraria, terminó de transformar el Perú al eliminar la hacienda y a la oligarquía. Dejamos de ser un país semifeudal para siempre. Entramos a lo era del capitalismo mundial.
Esas fueron las circunstancias político-sociales que rodearon la mesa de diálogo convocada por César Lévano.
Por otra parte, se observa que en realidad, la Independencia proclamada el 28 de julio de 1821 en cinco plazas de la ciudad de Lima, fue una independencia de minorías para las minorías. Fueron los antiguos criollos súbditos del rey de España, quienes al verse abandonados por el virrey José de la Serna -quien junto a su ejército partió al Cusco- y con el temor a una protesta de la plebe mestiza, india y negra; decidieron invitar a la ciudad al General José de San Martín y sus ejércitos. Mejor dicho, cambiaron un protector por otro protector y un ejército por otro ejército. Sin el menor pudor o vergüenza. Así como gritaron ¡Viva el rey! Ahora gritaban ¡Viva el Perú! Porque, finalmente, lo más importante era proteger sus intereses y privilegios.
Entre los cuatro copartícipes del diálogo, existe una discrepancia fundamental: la importancia histórica de la Revolución de Túpac Amaru. Un punto en común es que, todos aceptan que la Revolución de 1780 marcó definitivamente el desarrollo de la Colonia. Aunque, son Varallanos y Valcárcel los que interpretan los hechos como el inicio del proceso independentista autónomo. Pese a ello, también tienen sus diferencias cuando se trata de englobar todos los acontecimientos bajo una misma perspectiva histórica. Este proceso autónomo se caracterizó por la existencia de varios intentos independentistas, donde los principales actores son Criollos, Mestizos, Kurakas, indígenas, negros y mujeres provenientes de los sectores populares.
En relación con el segundo documento presentado en esta compilación, el discurso del Senador José Varallanos en 1951, plantea que:
“Desde mediados de aquel siglo, se hace presente el esfuerzo de los peruanos en la Rebelión de Llata de 1777; en la Revolución de Cusco de 1780, cuyo jefe Túpac Amaru II levantó la bandera de la liberación en un movimiento sin precedentes por su vastedad y que conmovió el Virreinato de Lima desde sus raíces, y por eso mismo, de la más sangrienta y feroz represión” (2021:71).
Resulta muy interesante observar que José Varallanos incorporó a las grandes revoluciones sociales que transformaron el mundo del siglo XVIII, a la Revolución del 1780 dirigida por Túpac Amaru y Micaela Bastidas. Como ya lo hemos anotado en varias oportunidades, la figura histórica de Túpac Amaru es muy incómoda para los historiadores oligarcas y burgueses del Perú, quienes, junto a sus pares extranjeros, buscan denigrar la imagen revolucionaria del Cacique de Pampamarca, Tungasuca y Surimana.
Para ello se utiliza como Caballo de Troya las denominadas Reformas Borbónicas que elevaron los impuestos en las colonias junto a otros cambios administrativos y territoriales. Entonces, argumentan sin menor vergüenza que Túpac Amaru “se rebeló contra los impuestos, no contra la corona española”. Con ello, buscan ocultar de manera intencional y consciente que: por un lado, fue un conjunto de nuevos impuestos lo que generó la Independencia de los Estados Unidos (1776) y la Revolución Francesa (1789); por otro lado, el hecho de no aceptar las leyes de España y del rey, determina un rompimiento político con la política y la administración peninsular para iniciar una forma autónoma y libre de administrar el Perú.
Estamos frente a un buen libro de Eliseo Talancha que nos presenta documentos muy valiosos elaborados por intelectuales peruanos de proyección y reconocimiento internacional. Su lectura será importante para entender el país del Bicentenario; pero será mucho más importante para proyectar el Perú del 2071 cuando celebremos los 250 años de Independencia.
*Historiador y docente universitario.




