La imperativa necesidad de seguridad ciudadana

La ciudad de Huánuco se encuentra en una encrucijada de seguridad. En estos tiempos difíciles, con una emergencia declarada en la capital, parece que la delincuencia se ha trasladado a nuestras calles, generando una inquietante sensación de vulnerabilidad en nuestra comunidad.

La preocupación es palpable entre nuestros ciudadanos, quienes, en un intento de salvaguardar su integridad y bienes, están considerando formas de autoorganizarse para enfrentar esta amenaza. Pero esto, aunque comprensible, no debería ser la norma. En una sociedad organizada y en un Estado de Derecho, las instituciones deben actuar con precaución y eficiencia, garantizando la seguridad de todos.

Es alarmante que, ante incidentes delictivos, la respuesta policial parezca ser tan burocrática que el ciudadano sienta la necesidad de tener un abogado listo en plena noche. ¿Qué nos está pasando? En tiempos anteriores, la Policía Nacional era un pilar de seguridad y respeto, una institución que velaba incesantemente por la tranquilidad y orden público. Hoy, esta imagen parece haberse diluido.

La seguridad ciudadana es una responsabilidad colectiva que va más allá de la función policial. Es el deber de nuestras autoridades locales, regionales y nacionales actuar en concierto para restablecer la confianza. Pero es también el momento de que, como sociedad, reconozcamos la importancia de colaborar, de cuidarnos mutuamente y de ser parte activa en la construcción de un ambiente seguro.

Hacer justicia con nuestras propias manos no es la solución. No solo puede resultar peligroso, sino que también mina los principios fundamentales de nuestro sistema jurídico. Pero entendemos el clamor de la gente, y es un grito que no puede ni debe ser ignorado.

El Perú vive momentos complejos en diversos aspectos, no solo en el ámbito económico o político, sino en la esencia misma de lo que significa convivir en sociedad. La Policía, como una de las instituciones clave en esta dinámica, debe recuperar su rol, su prestigio y, sobre todo, su compromiso con la ciudadanía.

Hacemos un llamado a la reflexión y al diálogo. El camino hacia una ciudad segura requiere de un esfuerzo colectivo, de instituciones que actúen con diligencia y precaución, y de ciudadanos informados y colaborativos. Solo así podremos construir un Huánuco donde la paz y la seguridad sean una realidad palpable para todos.