La IA potente se acerca No estamos preparados

La inteligencia artificial (IA) se encuentra en un punto de inflexión, con avances que desafían las capacidades humanas en áreas clave. La inversión global en IA superó los 93.500 millones de dólares en 2021, según Statista, reflejando el creciente interés y la apuesta por su potencial transformador en diversos sectores, desde la medicina hasta las finanzas. Este desarrollo plantea interrogantes sobre el futuro del trabajo, la economía y el poder geopolítico.

Según la investigación publicada por The New York Times el 14 de marzo de 2025, los sistemas de IA han comenzado a superar a los humanos en dominios como las matemáticas, la programación y el diagnóstico médico, mejorando constantemente sus capacidades.

El artículo plantea la posibilidad de que una o varias empresas de IA anuncien la creación de una inteligencia artificial general (IAG) en un futuro cercano, posiblemente entre 2026 y 2027, o incluso antes. La IAG se define como un sistema de IA de propósito general capaz de realizar casi cualquier tarea cognitiva que un humano pueda realizar. Este anuncio, anticipa el artículo, generará un intenso debate sobre la validez y el alcance de la IAG, aunque el punto central será la pérdida del monopolio humano sobre la inteligencia.

El impacto económico de una IA poderosa podría ascender a billones de dólares en la próxima década, alterando el equilibrio del poder político y militar entre las naciones que la controlen. Los gobiernos y las grandes corporaciones, conscientes de esta realidad, están invirtiendo masivamente en el desarrollo de la IA para obtener una ventaja competitiva. A pesar de este despliegue, existe una falta de preparación generalizada ante los sistemas de IA actuales y futuros.

La falta de planes realistas a nivel gubernamental para mitigar los riesgos y aprovechar los beneficios de la IA es una preocupación central. Esta falta de preparación contrasta con el rápido avance de la tecnología, que está superando las expectativas y desafiando las estructuras sociales y económicas existentes. El artículo advierte sobre el peligro de minimizar el progreso de la IA, ya que esto crea una falsa sensación de seguridad y obstaculiza la adopción de medidas preventivas.

Según un estudio de McKinsey, la IA podría automatizar hasta el 30% de las horas de trabajo en la economía mundial para 2030, lo que subraya la necesidad urgente de abordar las implicaciones sociales y laborales de esta tecnología. La convergencia de la computación cuántica y la IA, con empresas como IBM invirtiendo fuertemente en ambos campos, podría acelerar aún más el desarrollo de la IAG, creando un panorama tecnológico aún más complejo y desafiante.