La IA está transformando la creación de startups en Silicon Valley.

La dinámica de inversión en Silicon Valley está experimentando una transformación significativa. Diariamente, Grant Lee, un emprendedor tecnológico, recibe numerosas propuestas de inversores ansiosos por inyectar capital en su empresa. Esta situación, aunque halagadora, representa un cambio de paradigma en la estrategia de financiamiento de *start-ups*. El enfoque tradicional de buscar activamente rondas de inversión se está replanteando ante las nuevas capacidades que ofrece la inteligencia artificial.

Eficiencia impulsada por IA

Según el reportaje de The New York Times, las jóvenes empresas en Silicon Valley están adoptando un enfoque diferente.

Gamma, la *start-up* de inteligencia artificial cofundada por Lee en 2020, ilustra esta tendencia. En lugar de depender de inyecciones masivas de capital, la compañía se centra en la optimización de procesos a través de herramientas de IA. Esta estrategia permite a Gamma alcanzar altos niveles de productividad con una plantilla reducida. Con solo 28 empleados, la empresa genera “decenas de millones” en ingresos anuales recurrentes y cuenta con cerca de 50 millones de usuarios, consolidando su rentabilidad sin la necesidad de ampliar su equipo de manera exponencial. Históricamente, una empresa de estas características habría requerido una fuerza laboral mucho mayor, estimada en alrededor de 200 personas, para lograr los mismos resultados.

El modelo convencional de Silicon Valley priorizaba la captación de grandes sumas de capital de riesgo para financiar la rápida expansión mediante la contratación masiva de personal. La rentabilidad se postergaba, y el tamaño del equipo y las rondas de financiamiento se consideraban indicadores clave de éxito. Sin embargo, una nueva ola de *start-ups*, especialmente aquellas enfocadas en productos de IA, están demostrando que es posible lograr un crecimiento acelerado y una sólida rentabilidad con una estructura organizativa más ágil y eficiente. Estas compañías, de acuerdo al artículo original, valoran más la capacidad de generar ingresos significativos con un número limitado de empleados.

El éxito de estos equipos reducidos ha generado un notable interés en la comunidad tecnológica, ejemplificado por casos como Anysphere, creadora del software de codificación Cursor, que alcanzó los $100 millones en ingresos anuales recurrentes en menos de dos años con solo 20 empleados. De manera similar, ElevenLabs, una *start-up* de voz con IA, logró el mismo hito con alrededor de 50 trabajadores. Estas historias han alimentado la especulación sobre el futuro de las empresas, con figuras como Sam Altman, CEO de OpenAI, pronosticando la posibilidad de compañías unipersonales valoradas en $1 mil millones.

Empresas como Runway Financial y Agency han anunciado planes para limitar su crecimiento a 100 empleados, basándose en la premisa de que cada trabajador podrá realizar el trabajo de 1.5 personas gracias a la IA. Este concepto de eficiencia impulsada por la IA se vio reforzado por el avance de DeepSeek, una *start-up* china de IA que demostró la capacidad de desarrollar herramientas de IA a un costo significativamente menor. Este avance, basado en herramientas de código abierto, ha impulsado la creación de nuevas empresas que aprovechan las técnicas económicas de DeepSeek. Gaurav Jain, inversor en Afore Capital, compara esta ola de *start-ups* con el surgimiento de empresas a finales de la década de 2000, tras el lanzamiento de los servicios de computación en la nube de Amazon, destacando que esta vez, la automatización se centra en el trabajo humano en lugar de los centros de datos.

Este cambio de paradigma plantea desafíos para los inversores de capital de riesgo, quienes invierten miles de millones en *start-ups* de IA. Si las empresas pueden alcanzar la rentabilidad sin gastar grandes sumas, el modelo de inversión tradicional podría verse afectado. A pesar de esto, la competencia por invertir en las empresas más prometedoras continúa siendo intensa. Scribe, una *start-up* de productividad de IA, experimentó un gran interés por parte de los inversores el año pasado, superando con creces los $25 millones que buscaba recaudar. Jennifer Smith, CEO de Scribe, señaló que los inversores se sorprendieron por el tamaño de su plantilla, compuesta por 100 personas, en comparación con sus 3 millones de usuarios y su rápido crecimiento. Algunos inversores, sin embargo, ven la eficiencia impulsada por la IA como una oportunidad para crear más empresas, lo que generaría más oportunidades de inversión a largo plazo.