LA HORA DEL SINCERAMIENTO

Andrés J. Santamaría Hidalgo
La cuestión del referendo del próximo nueve de diciembre que al inicio puede haber tenido la buena intención del presidente Vizcarra, al parecer se ha convertido en una vulgar cortina de humo al mismo estilo de los tiempos de Montesinos, quien hacía llorar a las vírgenes de yeso para distraer la opinión popular hacia menesteres triviales olvidando los asuntos de fondo que no les convenía. Sino, cómo se explica la celeridad que le impuso y prácticamente arrinconó al Congreso con amenaza de cerrarlo, si no le aprobaba sus proyectos. O sea no le importaba un buen proyecto de calidad, sino que salga al guerrazo, como sea, para impactar y ganar popularidad.
Cómo explicarnos que al término del plazo previsto, el Presidente en una entrevista en Canal 7 se declara satisfecho pero cinco días después se presenta en la televisión y ante el asombro de propios y extraños, anuncia que NO ESTÁ DE ACUERDO con la bicameralidad por haber sido tergiversada. ¡Increíble! … Una reforma que él mismo había propuesto y ahora le dice NO. ¿Qué aduce? La cuestión de confianza introducida por los congresistas y la cuota de género en las elecciones, no considerada en la ley. O sea nada que ver con la bicameralidad sino con aspectos colaterales. Esta última plausible de ser aprobada por una ley sin necesidad de una reforma constitucional.
En medio de esta pugna, Octubre, mes de milagros, se le abre al presidente y su archi rival Keiko es emboscada por el juez Carhuancho, cuando acude a una citación en el juzgado y la detiene por el caso de los cocteles y los aportes de Odebrecht que no terminan de cuajar en la investigación por lavado de activos que se le sigue. No vamos a analizar la culpabilidad o no de Keiko, ello es tarea de los jueces, lo que sorprende es el comportamiento de nuestra sociedad que celebra jubilosa. Pareciera que Keiko es el mismo demonio que por fin ha caído en manos de la justicia, una asesina, una ladrona de siete suelas, una corrupta que ha robado millones de millones. Si esto es así me pregunto que son Toledo, Ollanta, Villarán, PPK? Hay que ver como celebran las redes, los periodistas antifujimoristas narran las noticias como si se tratara de una temible terrorista o una narcotraficante de altísimo vuelo. Me pregunto de dónde viene tanto odio y no hallo una respuesta categórica. Si la justicia falla a favor del otro, vocifero, pero si me favorece, la alabo. A eso hemos llegado.
Ante esta terrible fragosidad, debemos colegir en un aspecto fundamental. Si de justicia se tratara, todo el Perú informal estaríamos en la cárcel y en el caso específico de los partidos políticos, ¿Quién no tiene su pecado o su pecadillo por angas o por mangas? Por tanto, por el bien del país, sería bueno el sinceramiento, muchos cometieron errores, coimearon o se corrompieron en pequeño o en grande, antes o después, en esta forma o en la otra. Los partidarios, léase congresistas que hoy defienden a sus líderes, que no se hagan los santos pues también se beneficiaron con esas coimas. Que tire la primera piedra quien no ha pecado, ha llegado la hora de la verdad pero sin ensañamientos, con justicia. ¿No es este el año de la reconciliación nacional?