LA VOZ DE LA MUJER
Por: Denesy Palacios Jiménez
1.4.25
Desde la época del desborde Popular de José Matos, nos dimos cuenta de que la poca atención del estado hacia el interior del país, lo había escindido; puesto que contamos con una población mayoritariamente campesina, que tiene una economía de sobrevivencia, tanto en la costa, en la sierra y en la selva. En la costa la mayoría de campesinos se han visto obligados a despojarse de sus pequeños lotes de tierra o chacras, porque los sistemas de irrigación han favorecido para que las elites del congreso y de los gobiernos de turnos se enriquecieran apoderándose de estas chacras por precio huevo que les pagaban a los campesinos, y a su vez estos nuevos ricos, vendían a las empresas agro exportadoras extranjeras, quienes han demostrado un crecimiento económico en la zona de la costa norte desde Piura hasta la Libertad, y por supuesto suben tanto la producción como los precios, pero ahora ya no es de los campesinos, sino que estos se han convertido en asalariados, caso concreto los bananeros del norte, o los de arándanos o uvas.
En el caso de la sierra, se mantiene aun en manos de campesinos que no gozan de ningún privilegio de irrigación o banco agrario, y peor es la situación en la selva, donde los grupos amazónicos hacen esfuerzos para mantenerse con productos como la yuca y el plátano, a eso se suma la proteína producto de caza y/o pesca.
Lastimosamente, no hay una política que incentive la producción agrícola, la cual es tan rica y variada por la diversidad de pisos ecológicos, que nos coloca entre las poblaciones con mayor diversidad de productos alimenticios, pero contrariamente entre las poblaciones con mayor desnutrición crónica infantil y muerte materna, lo cual parece importar un bledo a quienes gobiernan que lastimosamente no miran más allá de sus narices y asumen el poder con un hambre de enriquecimiento a toda costa.
El Perú ancestralmente es un país agrícola por excelencia, y allí radica su gran soporte a la miseria y la pobreza de la población, con economías de subsistencia, sin embargo, también cuenta con variedad de recursos mineros, que al igual que las agro exportadoras de la costa norte o costa sur, son extranjeras para beneficio de extranjeros; y muchas veces atacan esta economía precaria de subsistencia agrícola de un gran sector de la población, por supuesto porque no hay una política de protección, las normas y leyes que se dan desde el congreso y el ejecutivo miran con rapacidad la forma más fácil de enriquecerse con coimas y dádivas de dichas empresas, en desmedro de la población peruana, algo semejante pasa con la ganadería lechera, que tienen que vender su producto a precio huevo, sin poder cambiar su estatus o modus vivendi.
Son años tras años, desde la colonia que por más que le llamemos Virreinato, no significó una mejora en el poblador netamente peruano y la continuación con la República, nacido bajo los fracasos e intentos de los movimientos indígenas y mestizos, para ganar la independencia, por las constantes traiciones de los mestizos y criollos, al fin se logra La independencia y se establece la República con los enjambres dejados por este famoso virreinato, que habla de abolengo, poses y cultura europea en desmedro de la nuestra, y esa es la secuela más grande que venimos arrastrando, de desunión y falta de integridad para asumir nuestra responsabilidad frente a los hechos, hoy los tataranietos y descendientes de esta elite criolla, nos gobiernan con la misma rapacidad que en la colonia y es por eso que esta brecha también se ve reflejada en las elecciones, entre el sueño de tanto paria que quiere verse representado y el sueño de enriquecimiento de los que no trabajan, pero que creen que deben seguir siendo privilegiados con los productos peruanos, esa es la caricatura, de nuestra realidad, por más que condenen a un Castillo por un golpe fallido, a los posibles candidatos de fuerza para dejar el camino libre a fuerza popular (Keiko) y cia. Renovación (López Aliaga), siempre vamos a tener este panorama tan sombrío, pese a los cuarenta y tantos candidatos, no significa que hemos mejorado en el ejercicio democrático, sino en los tránsfugas y vende voto para privilegio personal, avizoro nuevamente el escenario entre un candidato (a) del ámbito rural contra un megaterio del ámbito urbano, salvo que la Universidad recobre su papel protagónico de liderazgo, y nos pueda presentar un cuadro viable y contemporizado.




