La FTC investiga al grupo progresista Media Matters

La vigilancia mediática en Estados Unidos se encuentra en un punto álgido tras la reciente apertura de una investigación por parte de la Comisión Federal de Comercio (FTC) sobre Media Matters, una organización de defensa liberal. Este escrutinio se produce en un contexto político tenso, marcado por acusaciones de sesgo y la polarización de la información, donde la línea entre activismo y colusión se vuelve cada vez más difusa.

Según la investigación publicada por The New York Times, la FTC ha remitido una comunicación formal a Media Matters, dando inicio a una pesquisa sobre posibles acuerdos ilegales con anunciantes. Se busca determinar si la organización, alineada con el Partido Demócrata, ha incurrido en prácticas anticompetitivas a través de su labor de denuncia de contenido considerado odioso o antisemita en la plataforma X.

La solicitud de la FTC exige a Media Matters la entrega de una amplia documentación, incluyendo presupuestos, estudios sobre el impacto del contenido “dañino” en anunciantes, y comunicaciones con otros grupos de vigilancia. Además, la comisión ha requerido todos los documentos relacionados con la demanda interpuesta por Elon Musk, propietario de X, contra Media Matters en 2023. Esta demanda se originó tras la publicación de investigaciones por parte de Media Matters que, según Musk, perjudicaron las relaciones de la plataforma con sus anunciantes. La controversia se exacerbó tras las críticas a Musk por supuestamente promover teorías de conspiración antisemitas en X, lo que llevó a la pérdida de publicidad en la red social.

Angelo Carusone, presidente de Media Matters, ha calificado la investigación como un intento de intimidación por parte del gobierno de Trump. Ha manifestado que figuras de la derecha mediática están utilizando su influencia para atacar a críticos, una táctica que considera característica de la administración actual. La respuesta de Carusone subraya la percepción de un clima político en el que las organizaciones de vigilancia se sienten cada vez más amenazadas por el poder político.

La controversia se entrelaza con el historial de acciones de la administración Trump contra entidades consideradas opositoras. El expresidente ya había emitido órdenes ejecutivas dirigidas a bufetes de abogados que representan a demócratas, y había solicitado investigaciones sobre ActBlue, una plataforma de recaudación de fondos utilizada por campañas progresistas. Andrew Ferguson, designado por Trump para dirigir la FTC, ha expresado su preocupación por la “colusión” en la publicidad, sugiriendo que los boicots publicitarios representan una amenaza para el libre intercambio de ideas.

Fundada en 2004, Media Matters se ha consolidado como una pieza clave en la infraestructura de apoyo al Partido Demócrata. Su misión original era desacreditar a los medios conservadores y exponer la desinformación. David Brock, su fundador, un antiguo periodista de derecha que luego se acercó a la familia Clinton, construyó una red de donantes demócratas que han aportado cientos de millones de dólares a organizaciones dedicadas a la investigación de la oposición, el apoyo a candidatos demócratas y el debilitamiento de los republicanos. A pesar de que Brock dejó el cargo de presidente del consejo en 2022, su influencia sigue siendo palpable.

El caso de Media Matters se suma a un panorama más amplio donde la regulación de las plataformas de redes sociales, la influencia política en la publicidad, y la libertad de expresión se entrelazan en un debate complejo y polarizado. La investigación de la FTC podría tener implicaciones significativas para el futuro del periodismo de investigación y la vigilancia mediática en Estados Unidos, especialmente en un entorno donde la desinformación y el discurso de odio son desafíos persistentes.