La forma en que Trump podría involuntariamente disminuir las emisiones de carbono

La administración del expresidente Trump mostró un marcado desinterés en la lucha contra el cambio climático. De hecho, altos funcionarios incluso exploraron la posibilidad de que un clima más cálido pudiera generar beneficios para la humanidad, una postura que buscaba socavar las regulaciones ambientales existentes. Este enfoque contrastaba con las crecientes advertencias de la comunidad científica sobre los impactos negativos del calentamiento global, como el aumento del nivel del mar, eventos climáticos extremos más frecuentes e intensos, y la acidificación de los océanos. Un dato a tener en cuenta es que durante su mandato, Estados Unidos se retiró del Acuerdo de París sobre el clima, un pacto internacional clave para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Según la investigación publicada por The New York Times, la política económica de Trump, centrada en el incremento de la producción de petróleo y gas, podría haber conducido involuntariamente a una leve reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, debido a la desaceleración del consumo provocada por la guerra comercial global. Es importante señalar que las emisiones de carbono están intrínsecamente ligadas al crecimiento económico, ya que la producción y el consumo son grandes generadores de estos gases.

No obstante, cualquier respiro para el planeta sería efímero. A largo plazo, una economía debilitada por los aranceles podría obstaculizar el progreso en la transición hacia energías limpias, debido a la dependencia de las cadenas de suministro internacionales y a la menor disposición de los ciudadanos a apoyar políticas climáticas en un contexto de dificultades económicas. Históricamente, las recesiones económicas han provocado caídas temporales en las emisiones de carbono, pero estas tienden a recuperarse con el repunte de la actividad económica.

Economistas como Alex Heil, del Conference Board, anticipan que el uso agresivo de aranceles por parte de la administración Trump podría haber precipitado una recesión económica, lo que llevaría a empresas y consumidores a reducir el gasto ante el aumento de los precios de los bienes importados. Esta situación, como se observó en recesiones anteriores, podría traducirse en una disminución de los viajes, la compra de bienes y la inversión en bienes de capital, factores que, en conjunto, impactarían en la reducción de las emisiones de carbono.

Las emisiones globales de carbono experimentaron un leve descenso durante las últimas recesiones, antes de retomar su trayectoria ascendente. Sin embargo, cabe destacar que en Estados Unidos las emisiones continuaron disminuyendo después de 2008, debido a la sustitución del carbón por gas natural barato. Este fenómeno sugiere la posibilidad de que un pico similar esté cerca de ocurrir en el resto del mundo, aunque las dinámicas y los factores que impulsan las emisiones varían significativamente entre regiones.

La implementación de políticas que fomenten la eficiencia energética, la inversión en energías renovables y la promoción de patrones de consumo más sostenibles son cruciales para lograr una reducción significativa y duradera de las emisiones de carbono. Sin embargo, la voluntad política y la estabilidad económica son elementos fundamentales para garantizar el éxito de estas iniciativas a largo plazo.