La fiesta a la que el Perú no asistió

Marcos Cancho Peña

El último sábado, 120 jóvenes asistieron a una fiesta en Thomas Restobar (Los Olivos), violando así la inmovilización social declarada por el Gobierno del Perú. Una vecina alertó a la policía y varios efectivos intervinieron el lugar. Al verse acorralados, algunos participantes trataron de escapar. La única salida estaba cerrada, por lo que 13 de ellos murieron asfixiados, aplastados contra la puerta de metal. Los medios de comunicación olieron la sangre. Al instante, preguntaron quiénes eran los culpables de las muertes. Las redes sociales, ágoras del milenio, fueron el foro perfecto. Abundaron frases como estas: “merecían morir por irresponsables”, “sin intervención policial no habrían fallecidos”, “ojalá hubieran muerto todos”. Nadie se preguntó cómo es que llegamos a esa penosa situación, cómo podemos revertirla. El Perú no asistió a esa fiesta.

Los 120 jóvenes son parte de nuestra radiografía, son el reflejo de nuestra pobre educación y formación. Ellos son parte del país que tiene la peor educación de Sudamérica (prueba PISA, 2018), del país que lee menos de un libro al año (Ministerio de Cultura, 2017). Los 13 muertos formaron parte del Perú que solo lee la sección “Espectáculos” de los periódicos, que consume Esto es guerra en cantidades desorbitantes y que, siguiendo el ejemplo de la televisión basura, considera que una foto para Instagram es el placer absoluto y que una fiesta es sinónimo de plenitud. Al peruano que formó su identidad nacional con solo cinco módulos de educación cívica en su etapa escolar, ¿cómo le explicas que su país necesita que se quede en casa? Al peruano que se crio robando chocolates en el supermercado y fue aplaudido por ello, ¿cómo lo convences de que respete una norma?

Sobran problemas, falta educación. Es utópico pedirles a los 120 jóvenes que respeten el estado de emergencia, si de niños no respetaron las normas de su casa, si no fueron criados con empatía por el dolor ajeno, si ignoran la importancia de los valores. Alguna vez, Albert Einstein dijo: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”. Si la educación sigue olvidada, continuará el ciclo: buscaremos culpables, no soluciones. Dentro de unos días, la noticia dejará de ser comentada. Entonces, esperaremos que ocurra otra tragedia mortal para así poder buscar culpables, porque esa es la fiesta que le agrada al Perú.