Un año más, la Municipalidad Provincial de Huánuco anuncia el inicio de su tradicional feria, ese evento que debería ser motivo de orgullo, impulso económico y vitrina para lo mejor de nuestra región. Sin embargo, lo que comienza con entusiasmo ciudadano pronto revela, como en años anteriores, una cadena de improvisaciones, favoritismos y desorganización.
El alcalde Jara, acompañado de su ejército de colaboradores, ha dispuesto la instalación de la feria en un reducido espacio del estadio Heraclio Tapia León. Pero lo preocupante no es la ubicación, sino el enfoque: los beneficiarios directos no son precisamente los productores huanuqueños ni los comerciantes con trayectoria formal, sino un grupo reducido, escogido bajo criterios poco transparentes y con evidentes vínculos de confianza o cercanía política.
Año tras año, la gestión edil insiste en ferias mal diseñadas, donde los comerciantes trabajan en condiciones precarias: sin agua, sin energía eléctrica estable, sin seguridad ni orientación al turismo. Mientras tanto, los stands son pequeños, improvisados y mal distribuidos. Se repite el mismo libreto: desorden, infraestructura deficiente, ausencia de fiscalización y una llamativa falta de rendición de cuentas.
La feria —como las sabatinas y otras actividades municipales— parece ser, más que un servicio público, una caja chica para gastos operativos, contratación de danzas, alquiler de equipos de sonido y despliegues sin control financiero. La ciudadanía, por supuesto, nunca recibe un informe claro ni se le comunica cómo se utilizan los recursos recaudados.
Es momento de decirlo con claridad: Huánuco no necesita más ferias de cartón. Necesita espacios organizados, planificados, inclusivos, que promuevan el desarrollo económico local y fortalezcan la identidad regional. Necesitamos ferias con estándares mínimos de salubridad, conectividad, iluminación y seguridad. Ferias donde el protagonista sea el productor regional, no los amigos del poder.
La población huanuqueña está cansada de la repetición de errores. El estadio Heraclio Tapia, donde se pretende instalar nuevamente esta feria, también sufre el abandono sistemático de la gestión. Y mientras eso ocurre, los turistas que se acercan en busca de cultura y productos locales se enfrentan a caos, desinformación y un triste reflejo de improvisación institucional.
El alcalde Jara debe entender que gobernar no es complacer a un círculo de allegados, sino servir al pueblo. Y eso empieza por ordenar, transparentar y profesionalizar hasta el último rincón de la gestión municipal.
Huánuco lo merece.




