La persistente inestabilidad en Siria ha escalado tras los recientes ataques aéreos israelíes en territorio sirio, en un contexto de creciente violencia sectaria que afecta particularmente a las áreas con presencia de la minoría drusa. Estos eventos se producen en un país aún marcado por los efectos de una prolongada guerra civil y la presencia de múltiples actores armados, tanto gubernamentales como no gubernamentales.
Según la investigación publicada por The New York Times, Israel lanzó ataques aéreos en Siria el miércoles y amenazó con atacar a las fuerzas gubernamentales si persistían los enfrentamientos entre combatientes pro-gubernamentales y milicianos de la minoría drusa.
Interviniendo en esta nueva ola de violencia sectaria, el ejército israelí declaró que su aviación había atacado a un grupo de “operativos” acusados de haber “atacado a civiles drusos” en la creciente violencia en las afueras de la capital, Damasco. La acción militar israelí se justifica bajo el argumento de la defensa de la comunidad drusa, un grupo religioso con lazos históricos y una presencia significativa en Israel.
El gobernador sirio de la zona, Amr al-Sheikh, comunicó en una rueda de prensa que el ataque aéreo causó la muerte de un miembro de las fuerzas de seguridad general del gobierno sirio y un civil. La falta de identificación precisa de los “operativos” por parte del ejército israelí genera interrogantes sobre los objetivos concretos de la operación.
Los enfrentamientos, según informes, se han concentrado alrededor de la ciudad de Ashrafieh Sahnaya, una zona predominantemente drusa al sur de Damasco. Este dato subraya la centralidad de la población drusa en el conflicto y la vulnerabilidad a la que están expuestos en medio de la confrontación armada.
El gobierno israelí había declarado previamente que sus fuerzas habían atacado a miembros de un “grupo extremista” no identificado al sur de Damasco, evidenciando una estrategia de confrontación selectiva contra elementos que considera una amenaza para su seguridad o la de sus aliados en la región. Es crucial recordar que Israel y Siria permanecen técnicamente en estado de guerra, y que Israel ha llevado a cabo numerosos ataques en Siria a lo largo de los años, argumentando la necesidad de impedir el envío de armas a Hezbollah y otras milicias.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, un grupo de seguimiento de la guerra con sede en Gran Bretaña, informó que al menos 39 personas, incluyendo 22 el miércoles, han muerto en dos días de enfrentamientos entre sirios en las afueras de Damasco. Esta cifra evidencia la intensidad y el costo humano de la escalada de violencia en la región.




