La voz de la mujer
Denesy Palacios Jiménez
Miguel de Unamuno, en sus temas centrales aparte de su aporte literario, nos habla de la realización del individuo y sus constantes luchas para poder lograrlo. En la medida en que los ciudadanos, hombres y mujeres, nos preparemos para tomar conciencia de nuestra realidad y, por supuesto, asumir la defensa de nuestros recursos naturales y culturales, permitirá a los pueblos salir del estancamiento del desarrollo periférico en el cual nos encontramos, la mayoría de los pueblos de América del Sur. No es casual las fases de conflicto social y de crisis política por las cuales estamos atravesando, sino que es reflejo de lo mal aprendido durante estos años, que nos hemos convertido no solo en un país que ofrece sus recursos para explotación en favor del engrandecimiento económico de los llamados países desarrollados.
Al igual que el gran humanismo que nos enseña Vallejo en sus Poemas, Unamuno nos habla de la dialéctica de la universalidad y la singularidad. Su pensamiento constituye una clave para entender el mundo y las creaciones humanas; se caracteriza principalmente por la observación del universo y del hombre, donde el individuo es el fundamento de lo existente y de la realidad del mundo cotidiano, desde un mundo subjetivo al que no quiere renunciar. Donde el derecho es parte de la actividad humana.
Tratando de entender el pensamiento de Unamuno, el Estado no es un aparato coactivo que imponga un modelo de conducta a seguir por los individuos, sino que implica la existencia de un fin al que se dirige toda la maquinaria estatal, maquinaria necesaria para que haya Estado y este pueda desarrollar sus funciones. Pero lo que le define no es el aparato externo del poder público, sino la finalidad interna que debe impregnar y transformar su vida. Es decir, busca explicar el sentido y fin que debe tener el Estado, que es la conciencia pública, entendiendo que esta es la que va a dar lugar a la democracia, conciencia que se adquiere dolorosamente al igual que la conciencia individual. Y donde el Estado debe cumplir con la garantía de la conciencia individual, con ello lo que se busca es la garantía de una dignidad individual; él entiende que no puede repetirse el pensamiento Spenceriano del enfrentamiento individuo-Estado. Para Unamuno, la garantía de los derechos individuales halla su más firme valedor en el Estado, es decir, conciencia pública y, al mismo tiempo, intervención activa en la vida de los ciudadanos para defender su existencia digna frente a los poderes intermedios. Cuando no sucede esto, estamos hablando solo de poder, lo cual no tendría validez moral, y no debe haber excesos de legislación para disfrazar todo esto.
Es por ello tan importante que nosotros tengamos que trabajar duramente para poder cumplir con las condiciones básicas de calidad, que no solo se refieren a las condiciones de infraestructura, sino a la necesidad de tener un pensamiento crítico y transformador, especialmente los docentes de todos los niveles y, por supuesto, que nos referimos a una capacitación permanente, a un compromiso insoslayable de cada uno de los profesores en los diversos niveles educativos. El pensamiento crítico debe ser dado por los cursos de estudios generales en el caso de las universidades, pues todos los profesionales en general deben estar comprometidos en contribuir al desarrollo de los pueblos, y esto se consigue cuando las ciencias sociales, ciencias tecnológicas y ciencias biológicas y de la salud miren el eje principal que nos demanda la época y el avance del conocimiento global, lo cual requiere de un pensamiento mucho más abierto que el que estamos advirtiendo con las competencias, y donde, por supuesto, el perfil del docente universitario debe estar enmarcado en saber hacer, saber conocer, saber pensar y saber convivir.




