La deuda social

Pareciera un cuento de nunca acabar. Nos referimos al tramitar o acceder al pago de los beneficios sociales que por ley tienen derecho todos los profesores. Por ejemplo, al dictado de clases, preparación de clases y otros decretos que los diferentes gobiernos han ido postergando durante muchos años. Además de la burocracia y dejadez de las direcciones regionales de Educación, que no han mostrado mucho interés por otorgar a los sufridos maestros sus derechos. Recordemos que muchos de ellos han prestado servicios y otros siguen haciéndolo en los lugares más recónditos del país, arriesgando sus vidas para poder trasladarse a esos lugares. Importante también mencionar a aquellos directores que han logrado sus cargos gracias al esfuerzo del estudio continuo y superándose profesionalmente.

La deuda que tiene el Estado con los profesores es grande. Para muchos docentes, varios de estos beneficios no fueron programados y cancelados oportunamente. Mejor dicho, no fueron considerados en las planillas por las oficinas administrativas de la Dirección Regional de Educación (DRE).

Lo peor de todo es que, para la gran mayoría, el hacer posible el pago de la deuda social puede durar como mínimo entre cuatro a cinco años. Pues el profesor tiene que solicitar una serie de documentos a la DRE, los mismos que serán presentados a un juez en un proceso judicial, que después de un largo tiempo resuelve a favor del profesor. Dicha medida retorna a educación y al procurador de la DRE o al Gorehco, en cuyas oficinas también se demoran en el trámite entre uno a tres años.

Estamos hablando que el pobre docente tiene que esperar cinco años como mínimo para que se le reconozcan sus derechos, lo cual es terriblemente injusto. Muchos de estos maestros han fallecido en la pobreza extrema esperando se les haga justicia, otros están mendigando que se les haga justicia, esperando la “buena voluntad del sistema”.

El gobierno central ha otorgado más de S/ 1000 millones para la deuda social, no solo para educación sino también para los trabajadores de salud, sin embargo, no se ha podido pagar la deuda porque simple y llanamente para cientos de miles el proceso judicial continúa.

Se debe simplificar este engorroso trámite para poder otorgar al profesor sus derechos.

Estimado maestro que está leyendo esta columna, no se rinda y continúe su trámite. La persistencia es esencial para lograr que el Estado le pague sus derechos que algunos sinvergüenzas les niegan