La cultura de la (i)responsabilidad 

Es lamentable ver cómo, una vez más, el alcalde provincial de Huánuco, Antonio Jara Gallardo, intenta evadir su responsabilidad en la falta de ejecución de obras, culpando al gobierno regional por el escaso presupuesto asignado. En sus declaraciones, el alcalde afirma que en los primeros tres meses de su gestión solo se ha alcanzado un 3% de ejecución, y promete llegar al 50% en las próximos dos meses. Sin embargo, estas palabras suenan más a excusas que a soluciones concretas.

Es momento de que el alcalde Jara deje de lado la prepotencia y la soberbia, y entienda que la única forma de lograr resultados es a través del diálogo y la colaboración. La ignorancia no es una cualidad deseable en un líder, y es hora de que el alcalde se dé cuenta de ello. En lugar de culpar al gobernador, el señor Jara debe tomar la iniciativa y buscar un acercamiento directo con el gobierno regional, presentando proyectos sólidos y bien estructurados que justifiquen la asignación de presupuesto para las obras que tanto necesita la ciudad.

No basta con hacer promesas y discursos grandilocuentes. El alcalde debe demostrar con hechos su compromiso con el bienestar de los ciudadanos. Es su responsabilidad asegurarse de que los estudios y proyectos se concreten, y de que se presenten de manera adecuada ante las instancias correspondientes. No puede seguir permitiéndose el lujo de culpar a otros por su propia ineficacia. Es momento de que el alcalde se ponga al frente de la gestión municipal, y trabaje de la mano con su equipo técnico para lograr resultados tangibles.

Además de la gestión de obras, el alcalde Jara debe recordar que su papel como líder implica también un acercamiento con la ciudadanía. No puede seguir encerrado en su oficina, ajeno a las necesidades y preocupaciones de su pueblo. Es hora de que el alcalde baje de su pedestal y camine por las calles de Huánuco, saludando a la gente y escuchando sus demandas. Solo así podrá recuperar la confianza y el apoyo de los ciudadanos, que hoy ven con desencanto su falta de acción y compromiso.

La crisis que vive el país y la región Huánuco requiere de líderes valientes, comprometidos y dispuestos a trabajar en equipo por el bien común. El alcalde Antonio Jara tiene en sus manos la oportunidad de demostrar que está a la altura de este desafío, pero para ello debe dejar de lado la soberbia y la ineficacia, y asumir con responsabilidad y humildad su papel como gestor del desarrollo de la ciudad. ¿Será capaz de hacerlo, o seguirá culpando a otros por su propia falta de liderazgo y visión?