La crisis del sector salud exige voluntad y liderazgo

La crisis que atraviesa el sector salud en Huánuco y en varias provincias del país refleja una preocupante falta de liderazgo y coordinación entre las autoridades responsables. La Dirección Regional de Salud (Diresa), entidad encargada de supervisar los medicamentos, las ambulancias y el funcionamiento general de los establecimientos, muestra actualmente un preocupante estado de abandono.

Según se ha denunciado, la Diresa no prioriza la planificación ni garantiza los pagos básicos, como alquileres y servicios, dejando en evidencia una alarmante despreocupación por las condiciones en las que se brinda atención médica a la población más vulnerable.

El hospital de La Iglesia y otros centros de salud enfrentan una escasez crónica de personal, ambulancias deterioradas y falta de materiales esenciales. Esta situación no solo afecta la calidad de los servicios, sino que pone en riesgo la vida de los pacientes y la seguridad del personal médico. De acuerdo con los testimonios recogidos, las ambulancias no reciben mantenimiento oportuno, incrementando la probabilidad de accidentes y retrasos en traslados críticos.

Pese a la gravedad de estos problemas, la Diresa no ha mostrado la capacidad para gestionar soluciones efectivas. La ausencia de un gerente comprometido y de un equipo técnico eficiente agrava la crisis. La falta de voluntad para coordinar con el gobernador regional y otras instancias gubernamentales demuestra un abandono institucional que repercute en toda la región.

A esto se suma la preocupante situación del local utilizado por la Dirección de Urgencias y Emergencias (DURESA), cuyo alquiler se mantiene en disputa. Según se conoció, no se han realizado las gestiones necesarias para renovar el contrato ni se ha establecido un diálogo efectivo con la autoridad propietaria del espacio. La falta de acuerdos podría desembocar en un desalojo inminente, afectando gravemente la operatividad de un servicio esencial.

Mientras tanto, se evidencia una carencia de medicamentos e insumos básicos para atender a los pacientes, situación que afecta especialmente a los sectores más necesitados. Sin un plan urgente ni un liderazgo claro, la Diresa corre el riesgo de profundizar la crisis sanitaria y trasladar la sobrecarga a los hospitales provinciales, que ya operan con carencias severas de infraestructura, equipamiento y personal.

La salud pública no puede seguir postergándose por intereses políticos ni por gestiones improvisadas. Se requiere un plan de acción inmediato, sustentado en el diálogo, la transparencia y el compromiso efectivo con la ciudadanía. La dignidad y la vida de los pacientes deben estar por encima de cualquier burocracia.