Por: Abog. Ronald Ramirez Rosales
Es totalmente trillado tocar el tema de la inseguridad a nivel nacional, vemos a diario sucesos de este tipo que afectan nuestra sensibilidad. Pero sería interesante tocar la problemática a nivel local, porque hasta el momento vivimos permisibles ante la delincuencia que nos respira en la nunca a diario.
Distingamos seguridad pública de la privada, la primera es la que ejerce el Estado a través leyes y entidades como el sinasec (Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana [1]), el Ministerio Público, el Ministerio del Interior, la Policía, municipalidades (serenazgo, cámaras públicas de video vigilancia), etc; la segunda es ejercida por el privado en búsqueda de su propia seguridad, entre otras formas de autoprotección instalan cámaras privadas (adecuada e inadecuadamente) y distintas medidas de seguridad para proteger su patrimonio.
Tocando solo el tema de la seguridad pública, es ejercida por algunas autoridades inadecuadamente, tomemos en cuenta que es una responsabilidad y dedicación constante de las entidades antes mencionadas, pero nosotros percibimos a diario en “carne propia” lo acertados que están la lucha contra la criminalidad.
Lo que algunas autoridades locales piensan y piden son más policías, más serenos, más cámaras de seguridad; que equivocados están. De ninguna manera la delincuencia actuará en zonas y horarios vigilados. Las entidades deberían actuar con conocimiento del tema, prever, anticiparse que la lucha contra este flagelo sea mantenida en el tiempo, se debe considerar que sus características son sui géneris, estas son determinadas por su geografía, por la configuración de la urbe, usos y costumbres, idiosincrasia; más por el contrario hay recién un actuar posterior a la ocurrencia de un acto delincuencial; se alarman, culpan a las autoridades, las filmaciones con cámaras públicas y privadas solo aumentan el sadismo y la sensación de inseguridad.
Un ejemplo claro de lo explicado es la instalación de 50 cámaras de videovigilacia en los distritos de Pillco Marca y Amarilis. Respondámonos al respecto: ¿Hay una evaluación de su efectividad?, ¿contribuyen estos instrumentos en la lucha contra la criminalidad local?, ¿la tecnología que se instaló es la más adecuada?, ¿el personal observa la comisión de delitos o accidentes de tránsito?, ¿funcionan en su totalidad o están averiadas en su mayoría?. ¿Es adecuada la ubicación de las cámaras, que consideran los puntos críticos de las referidas urbes? Hay muchas preguntas a responder solo con un servicio que está dedicado a preservar la convivencia pacífica de sus ciudadanos. En este sentido hay varias preguntas que absolver en cada una de las soluciones que se practiquen en nuestra ciudad de Huánuco, luego también llevar a cabo alternativas de solución en nuestras provincias de acuerdo a su realidad, problemática y otras variables de cada una de ellas.
Para lograr decrecer la delincuencia. Esto es un trabajo diario de parte de nuestras autoridades locales (enmarcándonos en la seguridad pública) que actualmente no les importa mucho porque no son puentes, plazas, ni obras de concreto que construyen con la finalidad que sus compoblanos perciban que hacen algo por su respectivo distrito o provincia.
Ahora, tomando en cuenta que este servicio de mejoramiento de la seguridad ciudadana (que incluye las cámaras de videovigilancia públicas) se implementará en la ciudad de Huánuco un servicio público que apunta a mejorar la seguridad en nuestro casco urbano, la pregunta es: ¿Efectivamente logrará los objetivos propuestos, logrará combatir la inseguridad en Huánuco?



