La **seguridad vial** en Perú vuelve a estar en el centro del debate con la presentación de un nuevo proyecto de ley en el Congreso. El congresista Jorge Flores Ancachi, de Podemos Perú, ha propuesto la iniciativa N°9490, denominada por él mismo como la “ley del borrachito”, que busca modificar las regulaciones para el otorgamiento y recuperación de licencias de conducir. Esta propuesta ha generado controversia y encendido las alarmas entre especialistas en tránsito, quienes advierten que podría beneficiar a conductores sancionados por manejar en estado de ebriedad, una de las principales causas de accidentes de tránsito en el país, según cifras del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC).
Según la investigación publicada por El Comercio, la iniciativa legislativa busca habilitar de manera excepcional y facultativa, hasta el 31 de diciembre del presente año, a aquellos conductores que tengan la licencia de conducir suspendida, cancelada o estén inhabilitados para tramitar la obtención o recuperación de su brevete.
Para acceder a este beneficio, el proyecto de ley establece cinco requisitos fundamentales. En primer lugar, la licencia debe estar suspendida por un plazo no menor a un año o cancelada, con el conductor inhabilitado para conducir. En segundo lugar, el solicitante no debe tener multas de tránsito pendientes de pago. Además, deberá presentar una constancia de culminación de un curso de seguridad vial, expedido por un centro habilitado por el MTC, así como un certificado de carencia de antecedentes penales y judiciales.
Un aspecto particularmente polémico es el tratamiento de la multa M01, que corresponde a conducir con presencia de alcohol en la sangre en proporción mayor a la permitida por el Código Penal, o bajo los efectos de estupefacientes, y haber participado en un accidente de tránsito. En estos casos, el proyecto de ley permitiría acogerse al beneficio solo a aquellos conductores cuyo incidente haya causado únicamente daños materiales, excluyendo aquellos que hayan resultado en lesiones graves, incapacidades permanentes o fallecimiento de personas. Esta multa conlleva la cancelación de la licencia e inhabilitación definitiva, además de una sanción económica considerable de S/5.350.
La propuesta legislativa también contempla descuentos significativos en multas de tránsito, incluyendo un 80% en multas muy graves, un 90% en multas graves y un 95% en multas leves. Estos beneficios tributarios estarían vigentes hasta el 31 de diciembre de 2025. El congresista Flores Ancachi ha justificado la iniciativa argumentando que busca dar una “segunda oportunidad” a las personas sancionadas, señalando que muchos conductores inhabilitados tienen dificultades para generar ingresos familiares. El congresista Guido Bellido, también de Podemos Perú, ha manifestado un apoyo similar, argumentando que muchos conductores dependen de sus licencias para trabajar.
Sin embargo, la propuesta ha generado fuertes críticas. Martín Ojeda, director de la Cámara Internacional de Transporte, advierte que la ley podría generar impunidad y romper el sistema normativo de seguridad vial, argumentando que las personas que manejan en estado de ebriedad no merecen una segunda oportunidad y que la ley podría llevar a que nadie respete las normas. El coronel (r) Franklin Barreto, exjefe de la División de Investigación de Accidentes de Tránsito de la Policía Nacional, califica la ley como “un despropósito”.
La Asociación de Víctimas de Accidentes de Tránsito (Aviactran) ha expresado su indignación ante la propuesta. Carlos Villegas, presidente de Aviactran, ha calificado la ley como “basura” y una burla para las víctimas de accidentes de tránsito, advirtiendo que, de aprobarse, la asociación marchará en las calles e incluso recurrirá a instancias internacionales. En la misma línea, la Red por la Convivencia Vial ha manifestado que la iniciativa normativa representa “un peligro para todos y una bofetada para las familias que han perdido a un ser querido en las calles”, señalando el riesgo que implica reducir las sanciones para quienes conducen bajo los efectos del alcohol.




