La contaminación Sonora

Conforme pasan los días y años y con ellos el supuesto final de la pandemia, las actividades en la ciudad se están normalizando al 100%. Con ello, las estrechas calles de la ciudad de Huánuco se han vuelto a saturar de vehículos, especialmente de los trimóviles.

Curiosamente, parecen haber aumentado en cantidad estos vehículos de uso cotidiano. Ahora se puede apreciar, no solo a los conductores tradicionales de Huánuco, sino también a damas, extranjeros, ciudadanos de la sierra y selva, etcétera. Es que todos tienen que de alguna manera sobrevivir a esta crisis económica. 

Pero lo que nos invita a escribir este tema, es el cada vez más triste y desordenado transporte que padece Huánuco. 

Para empezar, nadie respeta nada, ni conductores, ni peatones. No obstante, la mayoría de conductores de transporte público generan un caos enorme en la ciudad. 

Ahora los colectiveros, tienen que apoderarse hasta la doble fila en las estrechas calles de la ciudad. Eso se puede apreciar en el jirón San Martín, cerca de Metro, también en el jirón Crespo y Castillo, y otras calles más. 

Como sabemos, a la gestión del alcalde provincial se le ha ocurrido abrir las principales calles para “remodelarlas”.

La “brillante” idea nos está costando caro a todos los que vivimos en este valle, pues no sólo soportamos el terrible tráfico, y el incesante sonar de las bocinas, sino también, mucho más desgobierno, más abandono de la municipalidad hacia la ciudad, reflejándose en el desorden que generan estás iniciativas que en vez de ayudar, perjudican. Es penoso ver a la ciudad abandonada, sucia y cada vez más insegura.

Para remate, algunos locales comerciales, que en forma abusiva y seguramente sin el permiso de la comuna, ni del ministerio del Ambiente, realizan actividades con la finalidad de captar la atención  de los ocasionales clientes. Esto obviamente poniendo música altísima el volumen. Y curiosamente, tampoco pasa nada. 

La contaminación sonora produce daños en la salud de las personas, mucho más si estas son bebés o niños y adultos mayores.

Recordemos que, con la pandemia, gran porcentaje de la población anda mucho más estresada y alterada de lo normal. Sumado a todos los factores que nosotros mismos creamos, lo único que estamos generando es una sociedad menos tolerante, y ya está posiblemente más agresiva.

Se tiene que tomar medidas para mejorar esto. 

Y como si todo eso no fuera suficiente, debemos sumarle la carencia de la policía Nacional, pues últimamente no los vemos en las calles de la ciudad. 

Parecería que ya no cumplieran con su labor de patrullar las calles. Sería interesante escuchar al general Tiburcio cuál es su plan de trabajo, al menos.