La confianza del consumidor se ve afectada por las políticas comerciales de Trump y los recortes federales

La incertidumbre económica se cierne sobre los hogares estadounidenses, impulsada por las políticas comerciales de la administración Trump y los recortes gubernamentales. Los consumidores manifiestan una creciente ansiedad en relación con sus empleos y finanzas personales, lo que impacta directamente en la confianza general en la economía.

Según la investigación publicada por The New York Times, la confianza del consumidor ha experimentado un marcado descenso este mes, alcanzando su nivel más bajo desde enero de 2021, continuando una tendencia a la baja que comenzó poco después de la elección del Presidente Trump en el otoño pasado.

El análisis del Conference Board revela un panorama sombrío en cuanto a las expectativas a corto plazo respecto a los ingresos, la actividad empresarial y las condiciones del mercado laboral, situándose en su punto más bajo en los últimos doce años. Esta situación anticipa una creciente preocupación entre los consumidores ante un posible deterioro de la situación económica en el próximo año. Este declive en la confianza se produce en un contexto donde el índice de desempleo se mantiene relativamente bajo, alrededor del 3.7%, lo que sugiere que las preocupaciones son más profundas que la simple falta de empleo.

Economistas advierten que las propuestas de aranceles generalizados por parte del gobierno de Trump sobre los principales socios comerciales de Estados Unidos podrían desencadenar un resurgimiento de la inflación. La volatilidad generada por las cambiantes políticas comerciales, sumada a la inquietud de los inversores sobre una posible desaceleración de la economía estadounidense, provocó una importante venta masiva en el mercado de valores a principios de este mes. El índice Dow Jones, por ejemplo, experimentó una caída del 5% en una sola semana, reflejando el nerviosismo del mercado.

Los hogares se preparan para un aumento de la inflación en el próximo año, según la encuesta, con expectativas de inflación a 12 meses que se elevan al 6.2%, en comparación con una previsión del 5.8% en febrero. Es importante recordar que, durante los últimos 12 meses, la tasa de inflación se situó en el 2.8%, según el Índice de Precios al Consumidor de febrero, mostrando una clara divergencia entre la inflación real y la percibida. Además, el aumento en los precios de la gasolina, que superaron los $4 por galón en algunas regiones, exacerba la sensación de presión económica.

Bill Adams, economista jefe de Comerica Bank, señala que los consumidores están “asustados” por las guerras comerciales impulsadas por la administración Trump, los recortes al gobierno federal llevados a cabo por el Departamento de Eficiencia Gubernamental y la reciente venta masiva en el mercado de valores. Esta combinación de factores alimenta la incertidumbre y la cautela en los hábitos de gasto de los consumidores.

Según Adams, “cuando la gente teme por sus empleos, reducirá el gasto discrecional en vacaciones y salidas, y retrasará grandes compras como casas nuevas, automóviles o electrodomésticos”. La duración de esta contracción en el sentimiento del consumidor es difícil de predecir, ya que depende de la evolución de las políticas económicas y la reacción del mercado.

Stephen Miran, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, minimizó la caída en la confianza del consumidor en una entrevista con CNBC, argumentando que “la gente a menudo deja que sus puntos de vista políticos influyan en sus opiniones sobre la economía”. Sin embargo, la encuesta del Conference Board se suma a la creciente evidencia de que la incertidumbre sobre las políticas arancelarias está minando la confianza de los consumidores en las perspectivas económicas y aumentando su preocupación por la inflación. Los datos de la Universidad de Michigan revelaron este mes una caída del 11% en el sentimiento del consumidor desde febrero, con estadounidenses de todas las edades, niveles de ingresos y afiliaciones políticas mostrando un mayor pesimismo.