66b85249 5aff 49be 98fd 0502b4f8f353
66b85249 5aff 49be 98fd 0502b4f8f353

La ciencia de los ‘daddy issues’, afecta psicológicamente las relaciones interpersonales

En la era digital, la salud mental ha ganado visibilidad, promoviendo un diálogo más abierto sobre las dificultades emocionales que antes se mantenían en silencio. Este cambio cultural ha facilitado la aparición de términos como “love bombing”, “ghosting” y “gaslighting” para describir experiencias complejas en las relaciones interpersonales. Dentro de este nuevo vocabulario, “daddy issues” resuena especialmente entre los jóvenes, reflejando un interés creciente por comprender el impacto de las figuras parentales en el desarrollo psicológico.

Según la investigación publicada por El Comercio, aunque la expresión “daddy issues” se emplea a menudo de forma superficial, encapsula heridas emocionales profundas originadas en el vínculo con el padre, las cuales pueden afectar significativamente las relaciones y el bienestar emocional en la adultez. La popularidad del término, impulsada por redes sociales como TikTok y expresiones artísticas como la música, evidencia una necesidad de abordar estas problemáticas de manera más consciente.

El término “daddy issues”, aunque no es una categoría clínica formal reconocida en manuales de diagnóstico como el DSM-5 o el CIE-11, sirve como una especie de “atajo emocional” para describir patrones afectivos complejos arraigados en la infancia. Expertos en psicología, como Liliana Tuñoque de Clínica Internacional, prefieren hablar de “heridas de apego” o “traumas infantiles” para referirse a estos efectos a largo plazo. Sin embargo, es crucial no trivializar estas experiencias, ya que la banalización puede minimizar el impacto psicológico real de la ausencia o dinámicas negativas paternas en el desarrollo individual.

Cuando un niño establece un vínculo seguro con su padre, experimenta protección y seguridad, lo que le permite explorar el mundo con confianza. Esta relación temprana es fundamental para la formación de patrones de apego y la regulación emocional, habilidades esenciales para construir relaciones saludables en la adultez. Por el contrario, la ausencia paterna, ya sea física, emocional o psicológica, puede generar sentimientos de rechazo, abandono y confusión, sentando las bases para futuras dificultades emocionales. Estas ausencias pueden manifestarse en divorcios, falta de interés en la vida del hijo o incluso comportamientos negligentes o abusivos.

En la adultez, las personas que han experimentado una figura paterna ausente o conflictiva pueden manifestar una búsqueda constante de aprobación externa, idealización de figuras de autoridad, y repetición de patrones disfuncionales en sus relaciones afectivas. Pueden experimentar miedo al abandono, dificultad para establecer límites saludables, baja autoestima, necesidad excesiva de control o sumisión en las relaciones, y una marcada dificultad para confiar o establecer vínculos íntimos. Estudios indican que las personas con estas experiencias tienen un riesgo elevado de desarrollar trastornos emocionales como ansiedad, depresión o trastornos de la personalidad.

Es importante destacar que estas heridas emocionales pueden transmitirse de una generación a otra, perpetuando ciclos de dolor emocional. Esto ocurre a través de la modelación de conductas y patrones de apego inseguro. Sin embargo, la buena noticia es que estas heridas pueden sanarse a través de un proceso de introspección, responsabilidad emocional y, en muchos casos, acompañamiento terapéutico. Reconocer el daño, trabajar el autoconocimiento, acudir a terapia psicológica, sanar el apego, establecer límites, fortalecer la autoestima, reconstruir la narrativa personal, perdonar (si es posible) y aceptar lo que fue son pasos clave para la sanación emocional.