La calidad del pan y la responsabilidad de la supervisión

En una época en la que el costo de vida sigue aumentando y el precio de las materias primas influye en el costo del pan que consumimos a diario, es crucial analizar quién está garantizando la calidad de este alimento básico. La fama de la calidad del pan huánuqueño trascendió nuestras fronteras regionales y se conocía incluso en la capital, Lima. No obstante, hoy en día, los signos de deterioro son evidentes y la ausencia de control preocupa.

Los panes tradicionales de la región, como el pan mestizo, los bollitos de yema y las deliciosas rosquitas, parecen haber cedido su lugar a otros tipos de panes que, a menudo, carecen del sabor que los caracterizaba, pero que son mucho más accesible a los bolsillos. Los ciudadanos no tienen más opción que consumir estos productos por necesidad. Esta situación es especialmente crítica para los habitantes de las zonas rurales, como los de la parte alta de Aparicio Pomares, quienes dependen del pan de Huánuco.

Se ha reportado la venta de panes pequeños a cuatro por un sol, situación que se considera explotativa en un contexto de precariedad económica. En tales circunstancias, es válido preguntarse: ¿Quién está controlando a los panificadores? ¿Qué seguimiento se ha hecho desde las autoridades locales y la dirección de agricultura?

Las panaderías parecen funcionar a su libre albedrío, sin supervisión en cuanto a las condiciones de higiene. Se requiere garantizar que no haya presencia de plagas como roedores y cucarachas, y asegurar la limpieza general de estos establecimientos.

Es el deber de las autoridades, particularmente del alcalde, implementar una supervisión efectiva. El alcalde dispone de una gerencia con capacidad para supervisar las panaderías y garantizar la calidad del pan que consume la población.

Es importante la implementación de un sistema de control y supervisión de la calidad del pan, en el que se verifiquen tanto las condiciones sanitarias de las panaderías como los procesos de elaboración. Este sistema podría ser gestionado por un equipo interdisciplinario conformado por profesionales de la salud, agricultura y representantes de la administración local.

Es fundamental aprovechar el talento y los recursos disponibles para garantizar la calidad de alimentos como el pan, tan esencial para la población.