La Administración Trump plantea importantes recortes presupuestarios para el Departamento de Salud y Servicios Humanos.

La sanidad pública estadounidense podría enfrentar un severo recorte presupuestario el próximo año, según un memorándum interno que plantea una reducción drástica en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS). Este plan se inscribe en una estrategia más amplia de la administración Trump para reconfigurar las agencias encargadas de la regulación alimentaria y farmacéutica, la protección contra enfermedades y el desarrollo de nuevos tratamientos médicos.

Según la investigación publicada por The New York Times, la administración Trump está considerando recortar aproximadamente $40 mil millones del presupuesto del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) el próximo año fiscal.

La propuesta de reducción, detallada en un borrador presupuestario, implicaría una disminución del presupuesto del HHS de aproximadamente $121 mil millones a $80.4 mil millones. Además, se plantea la eliminación de decenas de programas enfocados en desafíos de salud pública críticos, abarcando desde el autismo y el embarazo adolescente hasta la intoxicación por plomo, la recuperación de la adicción a los opioides y el apoyo a los hospitales rurales. El primer medio en reportar este memorándum fue The Washington Post.

Es crucial destacar que los recortes afectarían los fondos discrecionales del HHS, es decir, aquellos que no están obligados por ley a ser gastados anualmente en programas de seguros como Medicare y Medicaid, que garantizan cobertura a casi la mitad de la población estadounidense. Este aspecto es fundamental, considerando que cualquier modificación en los fondos discrecionales podría tener un impacto directo en la capacidad del departamento para responder a emergencias sanitarias o invertir en investigación y desarrollo.

Si bien la implementación total de estos recortes está aún en el aire, es el Congreso quien tiene la última palabra en la asignación de fondos al gobierno federal. No obstante, este documento proporciona una visión clara de la dirección en la que el Presidente Trump y Robert F. Kennedy Jr., el Secretario de Salud, podrían estar orientando sus esfuerzos para transformar el departamento y convertirlo en el epicentro del movimiento “Make America Healthy Again” liderado por Kennedy. Cabe recordar que, en 2024, el gasto sanitario representó un 18.3% del PIB de EEUU, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.

Aproximadamente una cuarta parte de los fondos restantes tras los recortes propuestos se destinarían a la Administración para una América Saludable, una nueva iniciativa dotada con $20 mil millones que supervisaría agencias centradas en VIH y SIDA, salud materno-infantil, salud ambiental, salud mental y atención primaria. Este cambio de enfoque podría implicar una reestructuración significativa de las prioridades dentro del HHS, con un énfasis renovado en áreas específicas de la salud pública.

En un contexto donde las expectativas de vida en EEUU han experimentado un ligero retroceso en los últimos años (77.5 años en 2023, según los CDC), y donde persisten disparidades significativas en el acceso a la atención médica entre diferentes grupos socioeconómicos, la propuesta de recortes al HHS plantea serias interrogantes sobre el futuro de la salud pública en el país. La discusión en el Congreso se anticipa intensa, y el debate sobre el equilibrio entre austeridad fiscal e inversión en salud pública promete ser uno de los temas centrales de la agenda política en los próximos meses.