La administración Trump evalúa reducir la financiación para los programas contra el VIH en los CDC.

La lucha contra el VIH en Estados Unidos se encuentra en una encrucijada, con decisiones administrativas que podrían redefinir la estrategia nacional. A pesar de los avances significativos logrados en la reducción de nuevas infecciones en los últimos años, impulsados en gran medida por iniciativas específicas, el futuro de los programas de prevención y tratamiento se ve amenazado por posibles recortes y reestructuraciones.

Según la investigación publicada por The New York Times, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) está considerando la posibilidad de cerrar la división de prevención del VIH dentro de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), lo que implicaría el traslado de algunas de sus funciones a otra agencia gubernamental.

Esta decisión surge tras una serie de reducciones en los esfuerzos de prevención y tratamiento a nivel global. La administración Trump, durante su primer mandato, lanzó una ambiciosa iniciativa para erradicar la epidemia del VIH en Estados Unidos para 2030, focalizándose en 57 jurisdicciones con las necesidades más apremiantes. Este plan, anunciado en 2019, sorprendió inicialmente a los grupos de defensa, pero rápidamente recibió elogios y demostró ser eficaz. De hecho, para 2022, esta estrategia había logrado reducir en un 30% las nuevas infecciones entre adolescentes y jóvenes adultos, y aproximadamente en un 10% en otros grupos demográficos.

La posible reestructuración del programa de prevención del VIH en los CDC genera preocupación, considerando que esta agencia es un pilar fundamental en la respuesta a la epidemia. El CDC provee financiamiento crucial a estados y territorios para la detección y respuesta a brotes de VIH, la implementación de programas de prevención, el acceso a intercambio de jeringas, la expansión de las pruebas en salas de emergencia y la promoción de campañas de educación y concienciación. Se estima que aproximadamente una de cada cuatro nuevas diagnosis de VIH se realiza gracias a los fondos proporcionados por la agencia.

Aunque el plan de la administración aún no se ha finalizado y su calendario de implementación permanece incierto, las discusiones internas son una realidad. Un funcionario federal, que prefirió permanecer anónimo por no estar autorizado a hablar con los medios sobre el tema, confirmó que la propuesta “no está 100 por ciento confirmada, pero está 100 por ciento en discusión”. La posible interrupción o debilitamiento de los programas del CDC podría tener consecuencias significativas para la salud pública, especialmente para las comunidades más vulnerables y marginadas.