El deporte de élite, incluyendo el fútbol, ha integrado el análisis de datos como una herramienta fundamental para optimizar el rendimiento. Esta tendencia, que transforma la intuición en decisiones basadas en evidencia, también ha llegado al mundo del alpinismo, donde figuras como Kilian Jornet desafían los límites físicos y mentales. La aplicación de la estadística en disciplinas tradicionalmente asociadas a la naturaleza y la aventura plantea interrogantes sobre la relación entre los números fríos y la pasión humana.
Según el reportaje de El País, la reciente hazaña de Kilian Jornet en Estados Unidos, una travesía de 31 días escalando 72 montañas de más de 14.000 pies (fourteeners), es un claro ejemplo de esta tendencia. Jornet escaló montañas en 500 horas para sumar 123.045 metros de desnivel positivo y 5.145 kilómetros recorridos, combinando bicicleta y carrera a pie a través de Colorado, California y Washington; según la investigación publicada por El País.
El proyecto “States of Elevation” implicó, para Jornet, un promedio de cinco horas de sueño diario, con jornadas que a veces se extendían hasta las 48 horas, especialmente en Colorado, donde se concentran la mayoría de los fourteeners. Al comparar este esfuerzo con el rendimiento de los ciclistas profesionales, como Tadej Pogacar en el Tour de Francia, se observa una diferencia notable: Pogacar completó su cuarto Tour victorioso en 23 días, con 21 etapas y dos días de descanso, recorriendo 3.302 kilómetros y 51.550 metros de desnivel en 76 horas, alcanzando una velocidad media de 42,8 km/h. La media de Jornet, combinando diferentes disciplinas, fue de 10,29 km/h. Es importante recordar que en EE. UU. el ciclismo de montaña mueve 127 mil millones de dólares al año.
A pesar de la magnitud del desafío estadounidense, algunas voces en Europa restan importancia a las montañas recorridas por Jornet, considerándolas menos significativas que las cimas icónicas de su proyecto Alpine Connections, donde escaló los 82 cuatromiles de los Alpes en 19 días, recorriendo 1.207 kilómetros en 267 horas y 45 minutos. Sin embargo, el reto en Estados Unidos era inédito, a diferencia de la hazaña alpina. Después de finalizar su odisea, Jornet salió a trotar, demostrando su capacidad de adaptación y resistencia: “No estoy cansado, es la nueva normalidad”, afirmó, destacando la capacidad del cuerpo humano para acostumbrarse a esfuerzos extremos, incluso a comer cuando se puede, como en la prehistoria. En este sentido, la fisiología de resistencia se ha convertido en un campo de estudio clave en el rendimiento deportivo, con investigaciones que demuestran la adaptabilidad muscular y metabólica a largo plazo.




