La vacunación infantil vuelve a estar en el centro del debate público tras las declaraciones del Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien aconsejó a los padres de recién nacidos que investiguen por su cuenta antes de vacunar a sus hijos. Estas recomendaciones, vertidas durante una entrevista televisada, contrastan con el consenso científico y las directrices de las principales autoridades sanitarias a nivel global. La controversia se intensifica en un contexto donde el resurgimiento de enfermedades prevenibles por vacunación, como el sarampión, representa una creciente amenaza para la salud pública.
Según la investigación publicada por The New York Times, Kennedy realizó estas afirmaciones durante una entrevista con el Dr. Phil en MeritTV, con motivo del centésimo día de la administración Trump. Aunque reconoció que la vacunación es una herramienta para prevenir la propagación del sarampión, insistió en que la decisión final recae en los individuos.
Las palabras del Secretario de Salud contradicen frontalmente las recomendaciones de décadas de expertos en salud pública, incluyendo a los líderes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La promoción de la “investigación individual” por parte de Kennedy evoca el auge de la desinformación durante la pandemia de coronavirus, donde la frase “Yo hice mi propia investigación” se convirtió en un símbolo de escepticismo hacia la ciencia y las vacunas.
Este enfoque individualista en materia de salud pública plantea serias preocupaciones, especialmente considerando que la vacunación no solo protege al individuo, sino que también contribuye a la inmunidad colectiva, protegiendo a aquellos que no pueden ser vacunados, como bebés o personas con sistemas inmunológicos comprometidos. La difusión de información errónea sobre la seguridad y eficacia de las vacunas puede tener consecuencias devastadoras para la salud pública, revirtiendo los avances logrados en la erradicación de enfermedades infecciosas.
El uso de la frase “investiga por tu cuenta” recuerda la polarización social que experimentó la pandemia de COVID-19, cuando se usó para ridiculizar a quienes optaron por no vacunarse. El resurgimiento de este tipo de argumentación por parte de una figura pública como Kennedy, alimenta la desconfianza hacia las instituciones sanitarias y la ciencia, generando un clima de incertidumbre que dificulta la toma de decisiones informadas en materia de salud.
Las declaraciones del Secretario de Salud se producen en un momento crítico, con el mayor brote de sarampión en Estados Unidos en aproximadamente 25 años, que ha provocado la muerte de dos niños pequeños y un adulto. Este repunte de casos subraya la importancia de la vacunación como herramienta esencial para prevenir la propagación de enfermedades infecciosas y proteger a las poblaciones más vulnerables.
Hasta el momento, el Departamento de Salud y Servicios Humanos no ha emitido una declaración oficial en respuesta a las controvertidas declaraciones de Kennedy. El silencio de la administración Trump ante este asunto genera interrogantes sobre su postura en relación con la vacunación y la salud pública.




