Kennedy exige requisitos para la aprobación de vacunas que podrían impactar los refuerzos de Covid de otoño

La vacunación, un pilar fundamental de la salud pública, se encuentra en el centro de un debate renovado tras las recientes directivas del Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., que podrían alterar significativamente la disponibilidad de los refuerzos contra el COVID-19 para el otoño. Estas medidas, que exigen pruebas con placebos para nuevas vacunas y exploran alternativas a la tecnología de ARNm, han generado controversia y preocupación dentro de la comunidad científica y la administración pública.

Según la investigación publicada por The New York Times, el Secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. ha anunciado planes que demandan la realización de pruebas contra placebos en todas las nuevas vacunas y el desarrollo de vacunas innovadoras que no empleen la tecnología de ARNm. Estos movimientos extienden su influencia en el desarrollo de vacunas y plantean interrogantes sobre la disponibilidad de refuerzos contra el COVID-19 en el próximo otoño.

La exigencia de pruebas con placebos ha sido calificada por un portavoz del Departamento de Salud y Servicios Humanos como un “cambio radical” con respecto a los estándares existentes. Esta afirmación se basa en el hecho de que la mayoría de las vacunas de reciente creación ya se someten a pruebas comparativas, ya sea contra placebos (sustancias inertes) o, en algunos casos, contra vacunas diseñadas para combatir otras enfermedades. La definición precisa de “nuevas” vacunas será determinante para evaluar el impacto real de esta directiva.

Robert F. Kennedy Jr. ha manifestado abiertamente su escepticismo hacia las vacunas, especialmente aquellas basadas en la tecnología de ARNm, utilizada en el desarrollo de las vacunas contra el coronavirus durante la administración Trump. En sus redes sociales, llegó a afirmar que “las inyecciones de ARNm no detienen la infección, no bloquean la transmisión, no bloquean las mutaciones, no duran, no funcionan en absoluto”.

En el pasado, el Secretario Kennedy ha abogado por la retirada de la vacuna contra el COVID-19 del mercado, incluso durante una fase crítica de la pandemia en 2021. También instó a la FDA a no autorizar las vacunas contra el COVID-19 para niños. Adicionalmente, ha sostenido la existencia de un posible vínculo entre las vacunas y el autismo, contratando a un investigador desacreditado cuya labor respalda esta perspectiva.

Desde su nombramiento como Secretario de Salud en febrero, Kennedy ha mantenido un perfil relativamente bajo en cuanto a la política de vacunas, a excepción de su tibia aprobación de las vacunas contra el sarampión en respuesta al brote en Texas, que causó la muerte de dos niños y un adulto. No obstante, él y la administración Trump han intervenido en el asunto de otras maneras, ordenando un estudio sobre vacunas y autismo y retrasando la aprobación de otra vacuna contra el COVID-19. Este estudio sobre vacunas y autismo ha generado controversia, ya que algunos expertos consideran que desvía recursos de investigaciones más prometedoras.

Las recientes directivas de Kennedy representan un ejercicio extraordinario de su autoridad como secretario, al tomar decisiones que normalmente corresponderían a científicos de carrera en la FDA. Estas acciones se producen tras sus recientes recomendaciones a los padres de recién nacidos que estén considerando la vacunación de que “investiguen por su cuenta”. La posible politización del proceso de aprobación de vacunas genera inquietud entre los profesionales de la salud pública.