Juan Carlos Lozada, congresista colombiano, afirma que el presidente Gustavo Petro se excedió con sus palabras

La reciente controversia limítrofe entre Colombia y Perú, centrada en la soberanía de islas en el río Amazonas, ha generado un debate público sobre la gestión de las relaciones bilaterales. La tensión se originó a partir de declaraciones del presidente colombiano, Gustavo Petro, lo que ha provocado reacciones tanto en el ámbito político como diplomático. El incidente pone de relieve la complejidad de los acuerdos fronterizos y la importancia de mantener canales de comunicación abiertos para evitar escaladas innecesarias, especialmente en zonas de frontera compartida.

Según la investigación publicada por El Comercio, las declaraciones del presidente Petro sobre la supuesta “ocupación” de islas colombianas por parte de Perú han sido puestas en tela de juicio por figuras políticas del propio país.

El parlamentario colombiano Juan Carlos Lozada, durante una mesa de trabajo en el Congreso de la República, no dudó en calificar las afirmaciones presidenciales como un “exceso verbal”. Lozada Vargas enfatizó que la propia Cancillería de Colombia ha reconocido que las islas en cuestión no han sido adjudicadas formalmente a través de los mecanismos bilaterales establecidos. Esto contradice directamente la narrativa de una “ocupación” por parte del gobierno peruano.

En su análisis, Lozada abogó por la prudencia y la diplomacia. Subrayó que la resolución de disputas territoriales debe realizarse mediante el diálogo y la concertación, siguiendo los protocolos establecidos en los acuerdos fronterizos. El congresista enfatizó la necesidad de evitar un lenguaje inflamatorio que pueda exacerbar las tensiones entre ambos países, especialmente en un contexto regional ya marcado por diversas problemáticas políticas y sociales. Cabe recordar que la tensión entre Petro y la presidenta Boluarte ha sido latente en los últimos años.

El congresista Lozada recordó que el próximo 22 de agosto se llevará a cabo una reunión en Bogotá con el propósito de firmar un tratado amazónico. Este evento representa una oportunidad para fortalecer la cooperación regional en temas ambientales y de desarrollo sostenible, pero también podría verse afectado negativamente por la actual controversia limítrofe. La gestión diplomática de esta situación se vuelve crucial para evitar que las tensiones bilaterales impacten en la agenda regional.

Es importante recordar que el Protocolo de Río de Janeiro, que puso fin a un conflicto limítrofe anterior entre Colombia y Perú, establece mecanismos claros para la resolución de cualquier desavenencia. Este tratado asigna la línea más profunda del río Amazonas como frontera y estipula que cualquier disputa debe resolverse entre las partes involucradas. Este marco legal proporciona una base sólida para abordar la actual controversia de manera pacífica y constructiva.

El llamado de Juan Carlos Lozada a la tranquilidad y a la concertación se alinea con la necesidad de preservar la estabilidad en la región y de fortalecer las relaciones bilaterales entre Colombia y Perú. La gestión responsable de la diplomacia y la adhesión a los acuerdos internacionales son fundamentales para evitar que un “exceso verbal” se convierta en un obstáculo para la cooperación y el desarrollo mutuo.