Por: Israel Tolentino
Juan Acevedo (Lima, 1949) es el creador de “El Cuy”(1979), desde hace mucho uno de los referentes en el arte peruano, ha elevado la técnica de la historieta, el noveno arte, al discurso válido de cualquier manifestación artística, con llegada al público de todas las regiones. Con talento, nervio y decencia trabaja en este país donde parece que leer se está volviendo subversivo y escribir, mucho más. Hay poco que agregar al pronunciamiento publicado en Lima el 16 de octubre.

“Desde el año 2010 se ha venido otorgando anualmente el Premio Casa de la Literatura Peruana a prestigiosos escritores peruanos, en reconocimiento a sus aportes a la reflexión y la creación literaria. Entre los premiados durante estos años figuran personalidades como Mario Vargas Llosa, Carlos Germán Belli, Antonio Gálvez Ronceros, Estuardo Nuñez, Edgardo Rivera Martínez, Oswaldo Reynoso, José Miguel Oviedo, Leoncio Bueno, Carmen Ollé, Jorge Eslava, Luis Urteaga Cabrera, Óscar Colchado Lucio, Cronwell Jara Jiménez, Rossella Di Paolo y Róger Rumrrill.
Dada la calidad y la pluralidad de los premiados, resultó natural, y se recibió con general simpatía, la noticia de que la Casa de la Literatura Peruana había decidido otorgar su premio este año a Juan Acevedo.

La decisión de homenajear al mejor historietista de nuestra historia era doblemente significativa porque, por una parte, la Casa de la Literatura reconocía los valiosos aportes de Juan Acevedo a la cultura peruana, y, por la otra, extendía un reconocimiento a la historieta como una forma legítima y muy valiosa del arte narrativo.
La entrega del premio estaba programada para el día 24 del presente mes. Por eso, se ha recibido con sorpresa la noticia de que el gobierno ha decidido no entregar el premio a Juan Acevedo. La razón que se aduce es que “el premio es ilegal”, porque no ha sido validado por una resolución administrativa. El premio se entregó sin ningún cuestionamiento durante 15 años a los creadores arriba mencionados, bajo varios gobiernos incluido el actual y, cuándo se decidió otorgarlo a Juan Acevedo, cuya posición crítica frente al gobierno es públicamente conocida, repentinamente la burocracia del Ministerio de Educación “descubrió” una irregularidad burocrática, y decidió negarle el premio. Así, en la práctica, se declaran ilegales los premios entregados durante estos últimos 15 años, porque les faltan la dichosa resolución legal, todo para vetar a un creador incómodo para el gobierno de Dina Boluarte.

Se trata de un evidente acto de censura gubernamental, que se ampara en un fútil pretexto burocrático. Si no existiera la voluntad de acallar una voz crítica habría bastado con expedir la resolución administrativa correspondiente, para regularizar la situación y superar así cualquier inconveniente, ahorrándose de esta manera el maltrato que se infringe a los creadores anteriormente galardonados.
Es importante subrayar que el premio de la Casa de la Literatura Peruana no tiene ninguna remuneración material; lo que está en cuestión es un reconocimiento moral a un aporte intelectual que se considera especialmente valioso. A través de este atropello, en que se hermanan la mala fe y la mediocridad, el gobierno de Dina Boluarte vuelve a mostrarse como un enemigo declarado de la cultura nacional.
Invitamos a las personas e instituciones democráticas a sumarse a un desagravio y reconocimiento a Juan Acevedo, injustamente maltratado por este poder espurio. Sus méritos por cierto están muy por encima de las bajas maquinaciones y de quienes pretenden menoscabarlos”.
Juan Acevedo y El Cuy son indivisibles, la pandemia no pudo con ellos, ¿un gobierno títere, intonso, podrá hacerlo? seguro que no. Para finalizar, viene bien recordar esta respuesta dada a la pregunta de Mijail Palacios Yábar en una entrevista en Perú 21. ¿Qué le diría El Cuy a la izquierda? “A la izquierda le diría y le pediría que vuelva a ser izquierda, en el sentido de que vuelva a hacer trabajo de bases. El camino del terrorismo, jamás. El camino de la corrupción, nunca. Los caminos de la honestidad y de la solidaridad son caminos revolucionarios. Nunca fui militante de ningún partido, pero sí fui una suerte de militante individual”.
En octubre, puede haber milagros, que se retracten los involucrados, total, olvidamos rápido los agravios (Pozuzo, octubre 2024).




