Extorsionadores extranjeros siembran terror en comunidad indígena
En la mañana de este domingo 24 de marzo, Michael Gómez García, de 34 años, integrante de la comunidad shipibo-konibo de Cantagallo, fue asesinado de dos balazos por desconocidos. Según versiones de los residentes, los responsables del crimen serían extranjeros.
Karina Pacaya, presidenta de la Asociación de Artesanos Shipibos Residentes en Lima Pro Vivienda (ASHIRELV), relató que en la madrugada del domingo, tres personas ingresaron a la comunidad para cometer actos delictivos. Al ser descubiertos, los comuneros retuvieron a uno de ellos durante una hora. “Al día siguiente como habíamos amarrado a uno de ellos, en venganza han venido con arma y han entrado a la comunidad, han disparado a cualquier comunero, a cualquier joven que estaba ahí en una de las calles de la comunidad y lo ha disparado”, lamentó.
El cuerpo de Michael Gómez fue trasladado al Centro de Salud Piedra Liza, donde llegó sin vida debido a la gravedad de sus heridas. Su cuerpo permanece en la morgue. Según Pacaya, uno de los implicados habría sido detenido, pero temen que sea puesto en libertad.
Michael Gómez, originario de la región Ucayali, era padre de cuatro hijos. Sus padres, Walter Gómez y Dominga García Matios, pertenecen al pueblo Shipibo de Ucayali. Michael también era sobrino del reconocido comunicador indígena Ítalo García, quien ha denunciado los hechos desde su cuenta de Facebook.
Falta de seguridad en la comunidad
Karina Pacaya señala que estos problemas ocurren por la falta de seguridad en la comunidad. Como líderes, han solicitado personal de seguridad permanente, pero no han sido escuchados por las autoridades. “Hemos pedido que hayan batidas los fines de semana por la inseguridad que se viene presentando y ellos nos han dicho que como pobladores debemos agarrar a los violentos y después llamar a la policía”.
Antecedentes de amenazas y extorsión
En 2023, Olinda Silvano, una de las lideresas y artesanas más reconocidas de la comunidad, fue amenazada de muerte por extorsionadores extranjeros que le exigían 2 mil soles para no hacerle daño a ella y su familia. Silvano mencionó que, al ser una comunidad abierta, personas de mal vivir ingresan sin autorización, generando desorden y caos.
Dato:
“El Ministerio de Cultura nos prometió gestionar cámaras de seguridad, pero hasta ahora nada. Después de las amenazas que tuve, había seguridad, pero nuevamente nos han dejado solos. Solicitamos personal de seguridad que nos ayuden a poner orden y eviten el ingreso de personas que nos hacen daño, ellos incluso vienen con armas blancas y hasta ahora que ya han matado a alguien”, enfatizó Silvano




