John Cuéllar y La Lexicografía

Por: Gregorio Paucar

La investigación científica, en general, y la lexicográfica, en particular, es acaso mínima o nula en nuestro medio. Sobre esta última, aparte de Notas para un diccionario de huanuqueñismos de Javier Pulgar Vidal, que apareciera en una edición artesanal hace alrededor de cincuenta años; no tenemos más ejemplos que mostrar. Además, este diccionario es el resultado del ordenamiento de una pequeña parte de las voces inventadas por los huanuqueños que debe crecer, perfeccionarse, convertirse en una verdadera enciclopedia (Pulgar, 1967). Por lo que, no pasa de ser un trabajo previo a un proyecto más grande que tristemente no logró su concreción.
En el arte literario sí nos hemos constituido en un referente nacional, gracias a que venimos gozando de una era prolija. Sin embargo, en el ámbito de la producción académica, no nos hemos dado el trabajo de abarcar más allá del simple copismo (con algunas excepciones, desde luego). No obstante; John Cuéllar; narrador y poeta huanuqueño de nuestra actual generación, dando muestra de que su talento no solo es la imaginería narrativa y el arte poético; puso, recientemente, en circulación el Lexicón multidisciplinario, bajo el sello de la editorial DYGRAF.
Si partimos de la dicotomía: Lexicografía teórica que aborda, fundamentalmente, la reflexión sobre el sistema de elaboración de diccionarios y Lexicografía práctica que trata de la confección de un diccionario, la actividad misma de la compilación de vocabularios y léxicos; Cuéllar, necesariamente, tuvo que conjugar las dos metodologías para estregarnos el Lexicón multidisciplinario. Por tanto, este trabajo pulcro y necesario es producto de haber ejecutado una investigación lexicobibliográfica; además de que su confección debió llevarlo, al autor, no menos de un lustro, aproximadamente.
A los que tenemos experiencia docente en cualquier nivel de educación: básica, preuniversitaria y universitaria; esta nos ha permitido observar la crisis de la competencia lingüística de los estudiantes, que se refleja en la pobreza del recurso léxico en su discurso diario y más cuando tienen que afrontar algún examen que involucre el conocimiento semántico de los términos. Las razones son diversas, que van desde la tecnopatía hasta la desidia. Pero la más crucial, creo yo, es el limitado acceso a los documentos lexicográficos (diccionarios); porque sus ediciones son casi exclusivas que no llegan con facilidad a manos de usuario común. Por ende, siempre fue una necesidad contar a la mano con un material ágil y al mismo tiempo abarcador como el Lexicón multidisciplinario de John Cuéllar. En este volumen de tan solo 378 páginas podemos hallar los vocablos más útiles y de uso estándar para cualquier usuario de nuestra lengua. Además, la adjetivación (multidisciplinario) no es gratuita. El documento reúne la terminología de diversas especializaciones académicas y científicas como de la Psicología: aprosexia (pérdida de la capacidad de mantener la atención), la Psiquiatría: algofobia (miedo irracional de experimentar dolor), la Medicina: hemospermia (presencia de sangre en la esperma); para citar algunos ejemplos, aparte de términos de la Economía, la Jurisprudencia, la Filosofía, etc. que no se consignan en el diccionario general de la Real Academia Española (RAE).
El Lexicón multidisciplinario entra en contraste con otros trabajos lexicográficos que no son aliados favorables para los estudiantes y profesionales. Por un lado, las publicaciones hechas por instituciones como la RAE o el instituto Caro y Cuervo y muchas otras editoriales pecan de genéricas y monumentales que limitan su uso inmediato. Por otro lado, las especializaciones o profesiones cuentan con su propio diccionario. Como afirma Gómez de Enterría (2000), estos diccionarios especializados que se publican hoy día forman un conjunto tan numeroso que resulta prácticamente imposible hacer, incluso, un recuento.
Entonces, hay razones suficientes que me motivan a comentar la valía del Lexicón multidisciplinario.
Mención aparte merece la parte final de esta publicación, ya que muestra un importante glosario de etimologías de procedencia griega y latina que es comprendida por la lexicografía histórica. Contribuyendo de este modo a incrementar el corpus vocabular culto de los lectores. Pues, si no queremos ser testigos de la fragmentación y posterior extinción de nuestra lengua, debemos empezar por usar los términos con precisión y adecuación. El Lexicón multidisciplinario de Cuéllar es, en este sentido, un aliado para ello: por su calidad de edición, de formato, de contenido. En una sociedad donde se aprecia la predominancia de lo vulgar y grosero, en todos los niveles socioculturales, la tenencia y el uso del lexicón se hace necesario y fundamental.
Por otro lado, estamos seguros de que el Lexicón multidisciplinario no es una publicación definitiva, puesto que la lengua es plástica y mutable y el autor es audaz e infatigable. En el futuro, de seguro podremos hallar términos procedentes de la avasalladora tecnocracia como: nomofobia, gelofobia, clinofobia, tecnofobia; ausentes aún en esta primera edición.
Para concluir, como afirma el Instituto Caro y Cuervo (1999) un diccionario (lexicón) no es un producto comercial sino una obra didáctica y Lexicón multidisciplinario de John Cuéllar es esa, una obra que se asoma a la mente el grupo de escolares, preuniversitarios y universitarios que deben ser los usuarios más asiduos.
Por lo demás, es una satisfacción personal tener que romper un prolongado silencio para comentar acerca de este interesante trabajo.