Luis Henry Barrueta Salazar
En el dinámico y competitivo mundo de los negocios, la persona a cargo de un equipo o departamento tiene un impacto directo en la rentabilidad, la innovación y, sobre todo, en la cultura corporativa. A menudo usamos los términos “jefe” y “líder” indistintamente, pero en la práctica empresarial, la distinción es abismal. Entender si se dirige una empresa con mentalidad de jefe o de líder es la diferencia entre un negocio que sobrevive a corto plazo y uno que prospera de manera sostenible.
Un jefe administra la tarea y la obediencia; un líder gestiona la visión y el compromiso.
El jefe: Administrador de la posición y el control
El jefe es la figura de la autoridad tradicional. Su poder deriva de su cargo, su título y su capacidad para tomar decisiones formales. Su enfoque principal está en el control de los procesos y el cumplimiento estricto de las reglas.
Comportamientos del Jefe en el Entorno Empresarial:
* Fija Culpas, No Soluciones: Cuando un proyecto falla, el jefe invierte tiempo en buscar al culpable para sancionarlo. Esto genera miedo al error, matando la innovación y la toma de riesgos necesarios para el crecimiento.
* Dice “VAYA y HAGA”: Se mantiene alejado del proceso operativo. Delega la tarea sin involucrarse en los obstáculos, esperando que los empleados ejecuten sin cuestionar.
* Motivación por Presión: Utiliza amenazas, deadlines inalcanzables o el temor a la pérdida del empleo como principal motor de la productividad. El resultado es alto estrés y baja lealtad.
* Monopoliza el Conocimiento: Rara vez delega responsabilidades críticas o comparte el panorama completo de la empresa. Trata a sus colaboradores como ejecutores de órdenes, limitando su desarrollo profesional.
* Apropia el Éxito: Si el equipo supera la meta de ventas, el jefe se lleva el reconocimiento ante la gerencia superior, minimizando el esfuerzo individual de sus colaboradores.
La consecuencia directa de una jefatura es un equipo que trabaja por obligación, con una productividad limitada al horario de oficina y una alta tasa de rotación de personal, lo cual es costoso para la empresa.
El Líder: Cultivador de la visión y la influencia
El líder, por el contrario, obtiene su poder de la confianza y el respeto que genera en su equipo. Su enfoque está en el desarrollo de las personas y la consecución de una meta compartida (la visión de la empresa).
Comportamientos del líder en el entorno empresarial:
* Asume la responsabilidad y aprende: Ante un error o fracaso de un proyecto, el líder asume la responsabilidad pública y luego se sienta con el equipo a analizar qué se puede aprender para mejorar el proceso. Esto fomenta una cultura de experimentación segura.
* Dice “VAMOS y HAGAMOS”: Se une al equipo en momentos críticos. Proporciona los recursos, despeja obstáculos y ayuda a solucionar problemas, actuando como un facilitador.
* Motivación por propósito: No solo asigna la tarea (“vender 100 unidades”), sino que explica el propósito (“estas 100 unidades aseguran la reinversión en tecnología y la creación de un nuevo puesto”). Esto genera compromiso.
* Delega y desarrolla: Invierte tiempo en capacitar y delegar autoridad en sus colaboradores. Ve a su equipo como futuros líderes, no como subordinados, lo que incrementa el talento interno de la empresa.
* Reconoce y celebra: Siempre dirige el foco del éxito hacia su equipo, asegurándose de que cada miembro reciba el crédito merecido, construyendo así una lealtad profunda.
La consecuencia de un liderazgo efectivo es un equipo que trabaja por convicción, con altos niveles de productividad, moral elevada y un compromiso personal con el éxito de la organización.
El Liderazgo como activo estratégico
En el contexto empresarial moderno, el liderazgo no es una cualidad blanda; es un activo estratégico que impacta directamente la línea de resultados:
1. Innovación: La única forma de innovar es permitiendo el riesgo y el error. Los líderes crean el ambiente psicológicamente seguro para que los equipos propongan ideas audaces sin temor a ser castigados.
2. Rentabilidad: Los equipos motivados por un líder superan constantemente las metas de productividad y ventas, mientras que la baja rotación de personal reduce los costos de contratación y capacitación.
3. Cultura empresarial: El líder define la cultura de la empresa. Una cultura basada en el respeto, la transparencia y el desarrollo profesional es la clave para atraer y retener el talento de alto nivel.
En la actual economía de la información y la creatividad, las empresas que sigan operando con mentalidad de “jefe” están destinadas a la mediocridad. El futuro pertenece a aquellos que entienden que la verdadera dirección empresarial reside en la capacidad de liderar personas, no simplemente en la autoridad de un puesto.
En el ámbito empresarial de Huánuco, el éxito duradero depende de elegir ser líder en lugar de solo jefe. En un mercado basado en la confianza y el trato personal, el jefe que solo manda genera miedo y rotación de personal, lo cual es costoso. El líder, en cambio, se involucra, comparte el mérito y explica el propósito de cada tarea, ya sea en la agricultura, el comercio o el turismo. Al inspirar el compromiso y desarrollar el talento local, el líder asegura que su equipo no solo cumpla la tarea, sino que innove por convicción, garantizando la prosperidad y estabilidad de la empresa huanuqueña a largo plazo.




