JANGALÁ, EL PUEBLITO DE PRECIOSOS ENCUENTROS

Por Israel Tolentino

Las señoras Aide y Maruja tejen en su “qallwua”, sus sonrisas son dulces y genuinas, como solemos decir en los pueblos tienen la sangre dulce, rápidamente hacen amistad. Ellas con ese ánimo en poco tiempo amistaron con el grupo de artistas creadores y gestores culturales que llegando de la Escuela de Arte de Cajamarca vinieron con un hermoso proyecto.

Pocas veces los intereses municipales se atreven a trabajar proyectos con la participación de artistas independientes, es decir, con personas ajenas a su círculo político o coyuntural y, poquísimas veces en esas cooperaciones en conjunto, citan a las personas idóneas. Bueno, el proyecto “Jangalá, pueblito de colores” es uno de esos escasos aciertos desde el comienzo hasta el final.

Daniel Cotrina, Manuel Limay y señora Maruja (Foto Manuel Limay)

Me dice Manuel Limay (joven artista y talentoso), que toda esta idea nace del artista Daniel Cotrina Rowe y la encargada de la gerencia de turismo de la municipalidad de San Miguel, Keiko Uchida. Cajamarca sola es un universo de originalidad y riqueza visual, recordemos nombres impregnados en la cultura nacional como los de José Sabogal, Camilo Blas, Mario Urtega y Andrés Zevallos y otros no tan jóvenes como Paco Vílchez, Daniel Cotrina, Tito Monzón, Marco Pando, queda como tarea, indagar en los nombres de las artistas mujeres.

Diseño para la casa de Alejandro Paucar (Archivo Manuel Limay).

El tejido entre su urdimbre muestra en sus imágenes la variedad estilística de cada región, de cada provincia y distrito, símbolos que con seguridad, guardan el acento y los modismos de las personas, de su herencia, de su cosmogonía, de su relación con la naturaleza y sobre todo con los visitantes, entablar diálogos interculturales como la sutileza con que el viento mueve los plateados cabellos.

Daniel Cotrina es director de la ESFAP Mario Urteaga Alvarado de la ciudad de Cajamarca y Manuel Limay uno de sus últimos talentosos egresados en estos últimos años, ellos, antes de pensar en movilizar sus fuerzas hacia el centro han preferido tomar como centro de operaciones su ciudad y, con el sustento en sus tradiciones, darle otra vuelta de página, leer desde el fecundo valle como si lima estuviera a miles de kilómetros y fuera un puntito gris. Seguramente un puntito interesante con el que se pueda interrelacionar. Cajamarca va situándose, a paso firme, en la construcción de la añorada descentralización que eleva la crítica y creación artística, y la va acercando a ciudades como Arequipa, Trujillo y Cusco.Un proceso donde Daniel Cotrina, Manuel Limay y los artistas “populares” como doña Aide y Maruja de Jangalá son parte.

Keiko Uchida en escalinata decorada de la iglesia Ashuquito (Archivo Manuel Limay).

A partir del recojo de las imágenes de los tejidos que desde hace mucho desarrollan las maestras de Jangalá, Manuel Limay se encargó de realizar los dibujos del proyecto, así mismo de socializar con ellas la logística de las pinturas, cada diseño hecho exclusivamente para cada casa: Cruz Israel Hernández, Alejandro Paucar, Florinda Hernández Sánchez, Nélida Suarez, algunos propietarios más y el local comunal. Un precioso trabajo colectivo encendiendo una llama que pronto tendrá repercusión en otros pueblitos del territorio.

Señoras Aide y Maruja junto a Manuel Limay (Foto Manuel Limay).

Manuel y Daniel junto con Keiko han demostrado que con actitud y buena voluntad se puede visibilizar el arte que aguarda desde mucho en cada remoto lugar, ir a su encuentro es nuestro deber, volver a las raíces ha sido siempre la mejor decisión para tomar el hilo de la madeja. Las manos de doña Aide y doña Maruja seguirán trasmitiendo sus historias, como lo hicieron sus mamás y sus abuelas… Manuel Limay, Daniel Cotrina y Keiko Uchida saben del potencial del fuego que han encendido, esta luz que alumbra hoy Cajamarca, mañana podrá iluminar otros rincones del mundo andino (Pozuzo, diciembre 2024).