Nuestro ombligo es un nido de pájaros /
Que cantan con nosotros / Viven con nosotros /
Mueren con nosotros (Eielson).
Por: Israel Tolentino
Desde esta primera semana de octubre, exactamente el tres, se inauguró en el Museo del Grabado del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA) la exposición “J.E.Eielson, matriz dinámica: huellas/acciones/omisiones” cocurada con Rodrigo Vera Cubas. La muestra suma al derrotero visual eielsoniano de los nudos su obra gráfica y conceptual, donde el papel, elemento tangible, asume una nueva condición artística aprovechando su materialidad. Se presenta obra inédita, íntima, toda ella facilitada por el Centro Studi Jorge Eielson de Florencia (Italia). La idea surgió hace casi tres años, el cariño puesto por Martha Canfield y Marco Benacci hicieron posible se lleve a cabo esta compleja y formidable exposición. Si bien desde Florencia se tenía todo el apoyo, la contraparte en Perú fue asumida por el ICPNA, consolidándose así el proyecto.

Recuerdo la mañana en que con Alberto Servat y Charles Miroquesada conversamos sobre la posibilidad de exhibir obra de Eielson, una locura, todos nuestros ojos brillaron de emoción. Como todo evento que conlleva una investigación seria, el proyecto tuvo el tiempo que debía tener, se consideró que la misma, estuviera enmarcada en el contexto del centenario del nacimiento del artista y fuera, entre los ambiciosos homenajes realizados a nivel internacional, uno que se sumara en la justa medida y aportara en torno a los afamados “Quipus eielsonianos”. Las expectativas fueron compensadas con creces. La exposición es una impecable prueba del trabajo articulado, sobre todo, la evidencia de cómo funciona bien una maquinaria cuando cada parte cumple lo que le corresponde y los aliados estratégicos suman. Como cocurador de la misma, agradezco a Rodrigo Vera, el compañero en este viaje, por su compromiso, entereza, sobre todo talento. Al equipo del ICPNA, nombres como: Kate, Steve, Luis, Jorge, Christian, Iván, Rubén, jóvenes valiosos y solucionadores de problemas.

Como aporte a la historia de la gráfica nacional, se han reconstruido las icónicas esculturas subterráneas, llamadas también “Esculturas para leer”, obras realizadas en la técnica serigráfica sobre rodoid (plexiglás) originariamente elaboradas entre los años 1966 – 69 e inhumada la última, según la tesis de Rodrigo Vera, el 16 de diciembre de 1969. La reconstrucción del conjunto de obras gráficas se desarrolló en el Cusco, en el taller de Alex Ángeles, con la debida autorización del Centro Studi Jorge Eielson y, asumida la producción por el ICPNA. Es bueno contar que para esta acción denominada Esculturas subterráneas, Eielson eligió ciudades con las cuales había tenido un vínculo afectivo, cada obra fue cuidadosamente preparada, tomando consideraciones como el idioma de cada país y un color particular que las distinguiera, de esta forma quedaron así: ciudad de Roma, texto en italiano y de color verde; New York, en inglés y de color amarillo; Lima, con la denominación “escultura horripilante” impresa en gris, obviamente en español; Paris, en rojo, escrita en francés y, finalmente, la ciudad de Eninger en color azul con el texto en alemán. Este conjunto escultórico gráfico se complementaba con “La torre de Babel” donde a partir de los mismos materiales y concepto, el artista imaginaba una torre donde los idiomas se superpondrían creando un palimpsesto ilegible visualmente atrayente, esta obra una idea imposible en su momento ha sido recreada siguiendo las pautas dejadas por Eielson.

Nuestro artista fue consciente y participó en mucho de lo que sucedía en su contexto y tiempo, escribe Rodrigo “La idea ha sido ir un poco más allá del homenaje para iluminar aspectos no lo suficientemente explorados de su obra: el lugar de la serigrafía, la fotografía, la poesía sonora y visual, el arte conceptual, la intervención en cerámica y el vínculo afectivo e intelectual que mantuvo con Michele Mulas, del cual se exhibirá un conjunto importante de obras”.

Revelar en la obra de Eielson el significado oportuno del valor del papel como soporte, medio y objeto en sí mismo es el aporte de esta exposición. Tengo entre las manos un pedazo del universo en color celeste. “No escribo nada / que no esté escrito en el cielo / La noche entera palpita / De incandescentes palabras / Llamadas estrellas”. La exposición estará en la sala hasta el 4 de enero del 2025. ¡Sobran los motivos para visitarla!
Finalmente, el esfuerzo de estos años ha sido posible gracias al apoyo de Elita, la mujer que entiende esta vocación, para ella y nuestras hijas Fátima y Bernadette todo mi amor, así como a muchos familiares y amigos que estuvieron cerca, apoyándome, aconsejándome, compartiendo material, mi cariño y gratitud.
“Extrañamente todos tenemos una luz / En la cabeza un corazón en el pecho / Y no nos damos cuenta”. (Lima, octubre 2024).




