La tregua en Gaza, que se tambalea, enfrenta nuevos desafíos mientras Israel y Hamas se acusan mutuamente de violar el acuerdo de cese al fuego, según reportes internacionales. La situación se tensa ante la demora israelí en la liberación de cientos de prisioneros palestinos, un intercambio crucial para la liberación de rehenes israelíes en poder de Hamas. Este intercambio forma parte de un delicado acuerdo negociado con la mediación de Qatar y Egipto, países que históricamente han jugado un papel clave en la diplomacia regional.
Según la investigación publicada por The New York Times, la oficina del Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, condicionó la liberación de los prisioneros palestinos a la garantía de la liberación de más rehenes israelíes, exigiendo a Hamas que asegure que la entrega se realice sin «ceremonias humillantes». La actual ronda de tensiones se desarrolla tras una semana marcada por acusaciones cruzadas y una creciente crispación entre ambas partes, poniendo en entredicho la estabilidad del cese al fuego temporal que debía expirar el 1 de marzo.
La incertidumbre rodea la posible extensión de la tregua, sin que se tenga claridad sobre el inicio de negociaciones serias al respecto. Esta falta de avances genera preocupación en la comunidad internacional, especialmente entre las agencias humanitarias que buscan aliviar la grave crisis en Gaza. Al mismo tiempo, sectores de la derecha política israelí presionan por una reanudación de las hostilidades una vez concluida la fase inicial del cese al fuego, un período que ha ofrecido un breve respiro en medio del devastador conflicto desatado por el ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre de 2023.
El sábado, Hamas liberó a seis rehenes israelíes, los últimos cautivos vivos cuya liberación estaba prevista en la primera fase de la tregua. Anteriormente, habían entregado los restos de cuatro rehenes, incluyendo los de Shiri Bibas y sus dos hijos pequeños, quienes habían sido secuestrados con vida durante la ofensiva de octubre. La situación de los rehenes ha sido un punto central en las negociaciones, con fuertes presiones internas e internacionales sobre el gobierno israelí para asegurar su liberación.
Como parte del acuerdo, Israel debía liberar a 620 prisioneros y detenidos palestinos, representando el mayor grupo de personas en esa situación liberadas desde el inicio del cese al fuego en Gaza el mes pasado. Sin embargo, Israel ha justificado la demora en la liberación, acusando a Hamas de «explotación cínica» de los rehenes con fines propagandísticos, según declaraciones de la oficina de Netanyahu. La tensión en torno a este intercambio amenaza con desestabilizar el frágil alto el fuego y complicar aún más las perspectivas de una solución a largo plazo para el conflicto.
El panorama actual destaca la complejidad de la situación, con intereses divergentes y una profunda desconfianza mutua. La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de los acontecimientos, consciente de las implicaciones humanitarias y políticas de una posible ruptura del cese al fuego. La prolongación de la tregua se considera crucial para permitir la entrada de ayuda humanitaria a Gaza y facilitar las negociaciones para una solución más duradera al conflicto israelo-palestino.




